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Espresso martini, un impulsor de tendencias

Nacido en los inicios de la década de los ochenta, este trago clásico se ha adaptado a las modas de la mixología como ningún otro.  

Tres décadas y media como el mejor remedio contra la fatiga y el aburrimiento lo respaldan; el Espresso martini es un golpe de cafeína a la vez que un efectivo relajante. Consiste en una generosa cantidad de vodka, un shot de café expreso, licor de café y un golpe de azúcar. A pesar de que no es un verdadero Martini y de que es más común encontrarlo en una coupe en lugar de una copa martinera, es quizás el más conocido de los cocteles clásicos de los noventa.

UNA EVOLUCIÓN CONSTANTE

El trago que hoy conocemos como Espresso martini nació con el nombre de Vodka espresso. Fue creado en 1983 por Dick Bradsell en el Soho Brasserie de Londres para una clienta que pidió un trago que la despertara y la pusiera alerta. La receta original usaba vodka –el destilado más solicitado de la época–, jarabe natural, dos tipos de licor de café y expreso recién extraído, servido en una copa en forma de V o martinera.

Llegaron los noventa y la gente siguió consumiendo vodka, pero el furor por el Martini llevó a que todo trago servido en su copa fuera denominado como tal. Fue ahí cuando Bradsell rebautizó su creación como Espresso martini. Para completar una trilogía de cocteles a base de café, en 1998 el bartender creó el Pharmaceutical stimulant y lo sirvió en las rocas en Pharmacy, un restaurante abierto por el artista plástico Damien Hirst y que funcionó hasta 2003.

 

Cuando se habla del Vodka espresso, el Espresso martini y el Pharmaceutical stimulant, se habla del mismo trago, el cual evolucionó a través de más de tres décadas para adaptarse a los gustos de la gente.

LA RECETA

Como todos los cocteles, un Espresso martini es sólo tan bueno como sus ingredientes. Por lo tanto, requiere un vodka de calidad y café expreso recién hecho, ya que la espuma de éste último es crucial para el éxito y la apariencia del trago. Puede parecer extraño servir café caliente en un shaker con hielo y agitarlo inmediatamente en lugar de usar café frío, pero la clave de su preparación está en conservar su espuma en el coctel.

La cantidad de azúcar necesaria para balancear los sabores depende de quién va a beberlo, pero hay quienes opinan que agregar 5 ml de jarabe natural puede ayudar mucho al sabor de esta gran bebida; de igual manera, si se utiliza un licor de café seco o muy amargo, será necesario añadir dulzor a la preparación.

45 ml de vodka
30 ml de café expreso
20 ml de licor de café
5 ml de jarabe natural (opcional)
Técnica: shake
Para decorar: cáscara de un limón amarillo y tres granos de café
Preparación: Coloca todo en el shaker y mezcla bien. Realiza un doble colado y sirve en una copa coupe o martinera, a tu gusto. Agrega los aceites esenciales de la cáscara del limón y decora con los granos de café.

LA GARNITURA

 

El Espresso martini suele decorarse con tres granos de café en formación de pétalos flotando en el centro de la superficie cremosa del coctel. Este acomodo viene de la tradición italiana de servir la Sambuca con granos que representan la salud, la riqueza y la felicidad.

Además del café, se recomienda exprimir los aceites esenciales de la cáscara de un limón sobre la espuma del coctel para luego desechar la piel –y no usarla como garnitura–. El aceite del limón no afecta negativamente a la espuma, mientras que el aroma cítrico potencializa considerablemente las cualidades del trago.

Se trata de un coctel cuya corta existencia no le exime el tener una gran historia. Con sus muchos matices y una función muy clara que cumple a la perfección, que es mantener alerta, el Espresso martini es un trago con mucho estilo que, sin duda, tiene un lugar bien merecido entre los clásicos contemporáneos de la mixología.