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Grandes Pagos de España

Sinónimo de calidad y excelencia, estos vinos encierran en cada botella la expresión de su terruño.

La frase “el vino es historia”, llega a mi mente cuando se menciona alguna anécdota o se hace referencia a terruños con características únicas. Sin embargo, hoy tiene un sentido distinto para mí, pues tuve la oportunidad de caminar, observar, oler y degustar la historia de varias regiones de España a través de visitas a diferentes bodegas vitivinícolas llenas de orgullo, trabajo, dedicación y magia, las que pertenecen a Grandes Pagos de España.

De acuerdo con la Ley de la Viña y el Vino de 2003, se considera Pago a “un paraje rural con características edáficas y de microclima propias que lo diferencian y distinguen de su entorno y donde se obtienen vinos con rasgos y cualidades singulares. Además de la producción de uva, la elaboración del vino y el embotellado deben realizarse dentro del Pago, siguiendo estrictamente las normas de producción reguladas por Orden Ministerial específica para cada Pago”. 

Pagos de calidad histórica

Madrid fue nuestra base para visitar distintas ciudades y bodegas. La bienvenida a esta magnífica ruta fue en el Pago de Secastilla, ubicado al noreste del Somontano, región que fue fundada en el siglo I a. de C. durante el Imperio romano. Con unas hermosas laderas pedregosas situadas a 700 m sobre el nivel del mar, la zona produce extraordinarios vinos de Garnacha, Garnacha blanca, Moristel y Parraleta, estas últimas variedades endémicas y emblemáticas de esta región al pie del Pirineo.

Bodega de Secastilla

Bodega de Secastilla

El segundo día, paramos en Barcelona para de ahí visitar a los “Artesanos del tiempo”. Desde mediados del s. XIX, cerca de Sant Sadurní d’Anoia se elabora un vino espumoso extraordinario. A pesar de que por generaciones Gramona fue conocido por su cava a base de Xarel-lo, también están incursionando en la elaboración de vinos tranquilos y dulces. Actualmente han cosechado medallas alrededor del mundo. Su cava, Enoteca Gramona 2001, ha sido considerado el mejor vino de España con 99 puntos, según la Guía Peñín. Un hecho histórico.

La siguiente parada fue en el Penedés, en la bodega Can Ràfols dels Caus, ubicada en una zona fundada en el año 992, aunque la primera mención formal de la familia es de 1478. Hoy, la bodega cuida mucho la arquitectura y el paisaje. Sus vinos son elegantes, minerales y con una interesante complejidad y estructura: son viñedos ecológicos y en parte biodinámicos. Gracias al terruño donde predomina la masa calcárea con límites entre los llanos del Penedés y el mar Mediterráneo, es fácil imaginar el gran potencial de guarda de los vinos de esta región, sin duda una de las bodegas más vanguardistas. Su propietario es el decorador de interiores Carlos Esteva.

Bodega Can Rafols

Bodega Ràfols dels Caus

En el corazón de Toro

Al día siguiente llegamos a la DO Toro y visitamos Numanthia, llamada así en honor a la región de Numancia, la cual pertenece desde 2008 al grupo de lujo LVMH. La uva Tinta de Toro es la estrella en la región, y esta bodega puede presumir que sus suelos arcillosos con subsuelo calcáreo y piedra se encuentran totalmente libres de filoxera, por lo que sus viñedos son muy viejos de pie franco. Sus tres vinos son extraordinarios: Termes, Numanthia y Termanthia; son vinos de guarda muy bien estructurados, aunque se pueden beber ahora mismo acompañados con proteína cárnica. Numanthia fue acreedor a 100 puntos Parker en 2004.

Viñedos Numanthia

Viñedos Numanthia

Sin abandonar esta región visitamos San Román, la bodega del señor Mariano García, uno de los enólogos más importantes de España y del mundo, quien durante más de 20 años fue enólogo de Vega Sicilia en Ribera del Duero, con viñedo de Tinta del Toro, Malvasía, Touriga y Garnacha. El clima es continental extremo, los suelos tienen arena superficial y canto rodado; en la profundidad se puede encontrar arcilla. Trabajan agricultura ecológica y 10 hectáreas son biodinámicas con viñas de pie franco. Estos vinos son elegantes, equilibrados, de buena acidez natural, sin alcohol excesivo, con taninos afinados, profunda mineralidad y estructura equilibrada. Esa tarde, luego de catar vinos como Prima y San Román, comimos en El Chivo el mejor besugo para ocho personas.

Esa misma noche, cenamos en Madrid en un lugar llamado Quintín, donde tuvimos una amena charla con Miguel Alonso del Yerro; en Viñedos Alonso del Yerro producen 100 % la uva Tinta del Toro (Tempranillo), poseen 22 hectáreas de viñedos y son asesorados por Claude Bourguignon y Lydia Gabucci, pareja asesora del Cava Gramona y Romanée Conti. Sin duda fue una gran velada con vinos deliciosos. 

Paisajes de buenos varietales

Con una historia más reciente, don Alfonso Cortina se inspiró en los vinos de Francia y comenzó en 1997 un gran proyecto. Pago de Vallegarcía es una propiedad en busca de los mejores varietales y lo están logrando muy bien. Sus vinos van desde las tradicionales Cabernet Sauvignon, Syrah, Merlot, Petit Verdot, Cabernet Franc y Viognier hasta las poco conocidas Petit Hipperia, Hipperia y Miriade. Fue inaugurado en 2006 por los reyes de España, cuenta con 34 hectáreas de viñedos plantados, donde emplean el mulching, que consiste en acomodar a mano paja entre los viñedos para retener la humedad y que no crezca maleza. La vendimia, realizada por mujeres, es estrictamente manual. Sus vinos son frescos y fáciles de beber: me llevo en el corazón su gran Viognier.

Bodega Vallegarcía

Bodega Vallegarcía

La siguiente bodega visitada fue Dehesa del Carrizal, una propiedad de hermoso paisaje situada en los montes de Toledo, entre los ríos Tajo y Guadiana. Entre sus llanos y laderas se cosechan Chardonnay, Cabernet Sauvignon, Syrah, Merlot, Petit Verdot y Tempranillo, logrando vinos de alta potencia, tanicidad, cuerpo y carácter. El tipo de suelo es pizarra y cuarzo de aluvión; el clima, continental con influencia atlántica. Esta bodega celebra 30 años de vida, aquí disfruté un almuerzo tradicional hecho por cocineras locales y realicé una cata vertical con sus afamados Petit Verdot.

Bodega Dehesa del Carrizal

Bodega Dehesa del Carrizal

En esta visita, catamos Escena 2007, 90 % Tempranillo y 10 % Cabernet Sauvignon reposado 30 meses en barricas nuevas de roble francés; vino icono de la bodega Manuel Manzaneque, actor español muy querido. El vino de alta gama se produce con grandes estándares de calidad y sólo sale a la venta en años excepcionales de la uva.

De regreso a Madrid cenamos en Adunia, del afamado chef Manolo de la Osa, donde catamos un vino blanco 100 % Garnacha blanca. Su propietaria y enóloga nos sorprendió con un vino sin etiqueta recién llenado del tanque, y con un vino tinto Calzadilla Clásico. Excelentes vinos que tienen su propia DO Pago de Calzadilla

Un cierre espectacular

El viaje casi terminaba cuando tomamos un tren hacia Valladolid para visitar las últimas dos bodegas.
Mauro, del mismo propietario que San Román, Mariano García, se encuentra a la derecha del río Duero. Sus vinos de alta guarda se elaboran con fruta de extraordinaria calidad de las más de 80 hectáreas de viñedo, con una edad promedio de 85 años. Son vinos finos, elegantes, fáciles de beber, con aromas a fruta roja, frambuesa, flores blancas, regaliz, vainas y caramelos. Sin duda, grandes joyas enológicas.

Bodega Mauro

Bodega Mauro

Uno de los momentos que más esperé fue la cata del vino Marqués de Griñón Emeritvs 2010, Dominio de Valdepusa, un tinto 50 % Cabernet Sauvignon, 30 % Petite Verdot y 20 % Syrah, con 25 meses en barricas de roble francés.

Finalmente, llena de emoción llegué a Abadía Retuerta, un enigmático lugar a la orilla del río Duero que data de 1146. Fue un extraordinario sitio para cerrar esta experiencia que comenzó una semana atrás y que nos despedía con vinos a partir de 1996 (cuando se recuperaron los viñedos y se restableció la producción). El terreno posee varios tipos de suelo y microclimas, lo que ayuda a que los vinos tengan distintas cualidades, pero indiscutible calidad.

Bodega Abadía Retuerta

Bodega Abadía Retuerta

El Hotel Spa ofrece vistas espectaculares a viñedos y olivos de 150 años. Un vino blanco realmente me marcó: Le Domaine, un blend de tres uvas fermentadas en barricas, Sauvignon Blanc, Godello y Verdejo.

La expresión del terruño

Grandes Pagos de España es una asociación sin ánimo de lucro que defiende y promueve el vino de Pago, respetando el origen y la tipicidad de su finca, a través de vinos singulares basados en el suelo y clima de cada viñedo.

Su misión es recuperar las técnicas de producción, impulsando el desarrollo del I+D, además de la generación e intercambio de conocimiento entre los socios de Grandes Pagos de España, para compartirlo con la sociedad.

Para aspirar a formar parte de los Grandes Pagos de España, es necesario:

  • Tener un buen viñedo y que el vino proceda sólo de esa finca.
  • Respetar la tipicidad y origen de la finca.
  • Elaborar vinos singulares basados en el suelo y el clima.
  • Tener presencia en el mercado de al menos cinco años y contar con prestigio nacional e internacional.
  • Visto bueno del Comité Técnico de Admisiones.
  • Aprobación de la candidatura en votación por la mayoría de los socios. 

El terreno y las condiciones climatológicas favorecen todos los Pagos que visité, sin embargo, considero que el reconocimiento al mundo del vino radica en el cuidado, el esfuerzo y la pasión de quienes trabajan en el campo y las bodegas. El vino es historia y formar parte del capítulo de Grandes Pagos de España fue un honor y un gusto que hoy comparto con ustedes.