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Guía para no comprar vinos en mal estado

  1. Vino escurrido en la cápsula. Esto es más común de lo que creemos. Sucede por un sobrecalentamiento de las botellas, por exponerlas al sol o dejarlas en ambientes con altas temperaturas que definitivamente son espacios no acondicionados para el vino; ahí, el líquido se calienta y se expande, saliendo de la botella por presión. Esto puede suceder en diferentes etapas, ya sea desde que el vino viaje de su origen a la bodega de su comercializador, durante la estancia en la bodega del mismo, o en el transporte hacia el punto de venta; en consecuencia, es sumamente probable que el vino ya esté en muy malas condiciones

 

  1. Corcho “botado” o sumido. Indica cambios bruscos de temperatura, aumenta la presión interior de la botella provocando que el corcho salga o en caso contrario se hunda ligeramente en la boca de la misma, cuando debe ir al ras; si la diferencia es de milímetros no es de cuidado, pero si son centímetros es suficiente razón para rechazar la botella

 

  1. Color del vino. En el caso de los blancos, si vemos un color ambarino cercano a café y salvo que sea un jerez o vino dulce, seguramente el vino está en mal estado. En el caso de los tintos es al revés: si vemos un color teja opaco (salvo que sean añadas viejas), es probable que el vino ya no sirva; este efecto suele venir acompañado de muchas precipitaciones sólidas en el fondo de la botella. Estos cambios de color se deben a la exposición constante a la luz, siendo los rayos solares y la luz incandescente las que más afectan a los vinos.

6-Restaurants-In-and-Around-Atlanta-To-Get-50-Percent-Off-A-Bottle-Of-Wine Siguiendo esos tres pasos seguramente se evitarán muchas malas experiencias con vinos en mal estado, aunque tristemente esto no es garantía de que el vino pueda contener otros defectos que no vamos a detectar hasta que sean degustados.  


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