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Historia y tradición, Marruecos

Por su ubicación geográfica, resulta una grandiosa opción para viajar y disfrutar de escenarios naturales tan bellos como un cuadro. 

Una conjunción de mar/tierra es el factor que detona su encanto y atrae a miles de turistas en el mundo, es el reino de Marruecos, cuya tradición es su espíritu motor. Ofrece vestigios de aquel esplendor milenario que tuvo durante el intercambio de diversas influencias con culturas como la romana, la bizantina y la visigoda. Dos de los sitios obligados son ciudades por demás vibrantes: Marrakech y Esauira, con personalidad más que única.

El recorrido por Marruecos se podría iniciar por la ciudad de las casas azules, Chauen, que pareciera que el cielo se plasmó en las fachadas de sus edificaciones; sus calles pequeñas son las venas por las que los habitantes pasan la vida con arraigo, mientras la vista que ofrece, se dice es la inspiración de pintores para retratar aquellas postales que sólo es posible encontrar en esa nación.

En otro punto, a la orilla de las costas atlánticas y con influencias portuguesas, se erige el poblado de Asilah. Sus casas blancas en lo alto de las murallas y los largos caminos que llevan a playas de arenas finas, son el punto ideal para descansar entre las aguas de aquella región y degustar platillos cuya base son las carnes blancas y rosadas que ofrece el océano.

 

La metrópoli con vestigios históricos invaluables impregnados de historia es Mequínez, una localidad imperial, que a lo largo de sus 40 km alberga murallas y monumentos milenarios que atestiguaron la presencia de los romanos. Uno puede adentrarse al mundo espiritual a través de la gran cantidad de majestuosas mezquitas, además, es una de las zonas que destacan en Marruecos en la plantación y producción de vino donde se ubica el viñedo Chateau Roslane, con más de 2.000 hectáreas, propiedad del más antiguo productor de vino del país y que tiene además la única Appellation d’Origine Contrôlée (AOC).

OTROS LUGARES LLENOS DE HISTORIA Y TRADICIÓN

La capital de Marruecos, Rabat, es por supuesto el centro político del país, una mezcla del tiempo que se hace palpable a través de los vestigios y ruinas de aquellos fuertes que sirvieron de defensa a los españoles y los modernos edificios. Fue fundada por Abd al-Mu’min en el siglo XII, los edificios emblemáticos de la capital son la torre Hassan y la Kasbah des Oudaias.

Mejor conocida como la ciudad roja, Marrakech resulta ser para la mayoría de los viajeros, el sitio más encantador. Por las diversas atracciones, es recomendable una estadía de tres días como mínimo para poder conocerla y recorrer, por ejemplo, la plaza Yamaa el Fna, el gran Zoco o mercado en el que se oferta una gran variedad de productos locales y artesanales; el Palacio Bahía, el Museo Dar Si Said, los Jardines Majorelle, el Museo Marrakech, el Palacio El Badi, la Mezquita Kutubía, entre otros, son sitios increíbles.

La ciudad de Esauira es amurallada, considerada Patrimonio de la Humanidad; uno puede recorrer sus calles coloridas y llegar al gran Zoco o mercado para encontrar telas artesanales con grabados característicos de la región, bolsos, zapatos, tallas en madera y demás productos. Tras caminar o transportarse entre estas angostas calles, se llega a las playas de marea tranquila, donde se puede tomar un paseo a lo largo de la costa a caballo o en dromedario.

 

TIPS DE VIAJE

Al ser un país regido por el islam, se deben observar las costumbres y reglas para no violentar sus tradiciones.

  • Comer con la mano derecha.
  • Aceptar invitaciones a tomar el té.
  • Quitarse los zapatos al entrar en una casa.
  • No intentar entrar en las mezquitas.
  • No tomar fotografías de una persona sin antes pedirle permiso.
  • No discutir sobre temas relacionados con el rey o la religión.
  • Es recomendable vestir discreto.

 

Es así como el recorrido por Marruecos puede ser el mejor de los viajes. Disfrutar de su historia, cultura, gastronomía y, por supuesto, bellos escenarios naturales, es la oferta que este reino brinda.