Te gusta

India: un lugar sin fronteras

India deriva de la palabra Indo, que proviene de la palabra persa hindú, y ésta del sanscrito Sindhu que significa ríos; también conocida como Bharat –derivado del legendario rey de la mitología hindú, Bharata–, ésta es una tierra de cultura, religión y festividades.

 

La India hace mucho tiempo fue la más importante ruta de comercio, aunque aún conserva mucho de eso, pues encontrarás una variedad impresionante de alimentos, telas, costumbres, religiones y lenguas.

India es el séptimo país más grande del mundo, es el segundo más poblado, superado únicamente China. Se encuentra en Asia del Sur, 7, 517 km son de costa, colinda con el océano Índico, el mar Arábigo y el golfo de Bengala; por tierra es vecino de China, Nepal, Bután, Pakistán, Bangladesh y Birmania.

Entre templos budistas e hindúes, repletos de una rica cultura, arte y gastronomía que parece abarcar todo el espectro humano, surgen cuatro de las más importantes religiones del mundo: hinduismo, budismo, jainismo y sij ismo. Aunque el hindi y el inglés son los idiomas más usados, también hay más de veinte lenguas de uso oficial como el bengalí, punjabi, urdú y, por supuesto, el famoso sánscrito, que se usa en las prácticas budistas.

pushkar-camel-fair-2

La Vieja y Nueva Delhi

La ciudad de Delhi se ha reconstruido en varias ocasiones desde su edificación en el siglo 1,200 a.C., la última en 1947, cuando el país por fin logró su independencia y Delhi se convirtió en la capital (segunda ciudad más poblada de todo el mundo).

Realmente existen dos partes de la ciudad: Vieja y Nueva Delhi. La Vieja Delhi es un lugar concurrido, ajetreado y puede llegar a ser un poco peligroso, pero vale la pena ir en busca de la arquitectura clásica. La Qutub Minar es fiel representación de la arquitectura islámica, cuenta con cinco pisos, setenta y tres metros de altura y, en el interior, una columna de hierro que no está oxidada a pesar de llevar casi 1,500 años a la intemperie.

La Nueva Delhi es un lugar definitivamente turístico, llena de lujosos hoteles, cientos de opciones para comer y una cantidad de arte por absorber. The Leela Palace trata de regresar a “la Delhi de Lutyens”, el famoso arquitecto inglés, con su estructura tipo palacio que conserva los toques clásicos indios; La Suite Maharajá lo tiene todo, incluyendo un Rolls Royce para cuando quieras visitar la ciudad. El restaurante Jamavar ofrece especialidades indias, mientras The Library lo dice todo: primeras ediciones, sillas estilo Chesterfield, cigarros y una amplia colección de whiskeys.

La comida es deliciosa, ya sea que decidas ir a uno de los pequeños cafés locales o decidas servirte como rey; los precios en general son muy accesibles y la gama de sabores es casi inacabable. Si quieres una buena comida mughlai dirígete a Jama Masjid, donde encontrarás el restaurante Karim’s lugar en el que disfrutarás de los famosos kebabs o el shahjahani korma (a base de carne de cordero), al final de la comida te darán unos cristales de azúcar con hierbas para refrescarte.

 

Ciudad Cosmopolita con toques clásicos

Mumbai tiene un lado muy moderno y cosmopolita, mientras el otro es clásico y lleno de ruinas. La ciudad es luminosa de noche, con rascacielos bellísimos y calles amplias; las esculturas de la Isla de la Elefanta son dignas de admirarse. A la entrada se ve a la famosa Trimurti: el Señor Brahm (el creador), el Señor Vishnú (el preservativo) y el Señor Iva (el destructor del universo). Visita también las torres del silencio, edificios funerarios de la religión zoroástrica pertenecientes a los parsis; ellos consideran a los cadáveres como impuros, para eso se llevan a las torres donde los buitres limpiaran los huesos y una vez blancos serán arrojados al centro de la edificación.

Hospédate en el Taj Mahal Palace, un sitio icónico desde hace más de un siglo; construido por Jamsetji Tata, sigue manteniendo su status de hotel de lujo. Tiene un estilo de palacio inglés sin dejar de lado las raíces indias, varios maharajás han sido huéspedes de dicho lugar. Comida tradicional india con un giro novedoso, disfruta de cómo los chefs de Masala Kraft toman ingredientes típicos y hacen sus propias creaciones sin abandonar la herencia cultural.

INDIA_MEDICAL_VACATIONS_8

Punjab, la ciudad de la iluminación

Aquí es donde surge la comunidad sij, que resultó del conflicto entre el hinduismo y el islamismo. Es una de las ciudades más pequeñas de la India. Hospédate en el hotel Ista en Amristar, no es pretencioso, más bien simple en su fachada, aunque el diseño interior está lleno de contrastes. Aquí encontrarás el Thai Chi, una fusión entre la comida thai y la china. Ve al spa y prueba los conocimientos de la ayúrveda, la medicina holística de la India que ha ido pasando por siglos. Si acaso haces una parada en Punjab, no olvides dar una vuelta por Harmandir Sahib (el Templo dorado y sagrado), vale la pena ir de noche para contemplarlo iluminado en su totalidad, como si fuera a quemarse o elevarse al cielo. Visita también Katra Jaimal Singh Bazaar, o el bazar de las telas de Amritsar, es una ciudad dentro de la misma ciudad, donde las telas bordadas a mano, los colores vivos y los aromas de algodón y tinturas tapa el bullicio de la ciudad externa; ten cuidado de no perderte entre los callejones.

 

Bengala Occidental, un lugar para admirar

Esta ciudad no te la puedes perder, la famosa región está llena de colinas de Darjeeling, desde donde puedes ver el colosal Everest y el Toy Train de Darjeeling, patrimonio de la humanidad y famoso por la poco ortodoxa comedia de Viaje a Darjeeling. Adéntrate entre las colinas, camina, respira y admira el increíble.

No olvides el Taj Mahal, una mezcla de arquitectura islámica, persa, india y turca. Mumtaz Mahal, esposa de Sha Jahan, le dio catorce hijos, ella murió en el último de los partos; fue entonces cuando el Taj empezó a construirse como ofrenda póstuma a la difunta cónyuge. Los jardines que lo rodean también fueron en honor a Sha Jahan, todos ellos de forma rectangular y con hermosos colores gracias a los rosales, narcisos y árboles frutales. La peculiaridad de este monumento reside en la cámara mortuoria, la cual no está en el centro sino a uno de los costados, esto se explica por el jardín de luna al otro lado del río, dándole un sentido de totalidad a la estructura.

Cuando uno lee acerca de la India siempre se imagina un lugar de misterio, dioses, búsqueda introspectiva e iluminación; uno podría visitar casi medio mundo con sólo visitar la India, pues parecería nunca acabar, desde su mezcla de culturas y religiones hasta su inmensa gastronomía. Es por eso que uno se va pero se queda algo atrás, no puedes evitar llevarte una parte del país dentro de tu corazón.

Taj-Mahal-india-622306_1024_1024

Juan Pablo Montes