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El mejor inicio del día: un café

Las mejores cosas de la vida toman tiempo. Y el café de especialidad no es la excepción. 

El sol en la ventana, un amanecer en el Valle de Guadalupe y una taza de café en la mano… ¿acaso hay una mejor manera de comenzar la jornada? Y es que junto con el vino, es una de mis bebidas favoritas. De altura, en cápsula, de especialidad, soluble o recién molido, cada quien tiene su favorito. Es simple: mis mañanas no están completas sin un buen café.

Hace unos meses tuve la oportunidad de viajar a Colombia, un país cálido y lleno de mágicos rincones, reconocido, entre otras cosas, por su extraordinario café. Si bien ya conocía algunos datos de este bello elixir, mi visita resultó más educativa de lo que esperaba.

Caminar entre los cafetales de la finca La Sierra, en San Antonio Palomos, conocer la planta de la mano del barista Juan Felipe Ramírez, sus cerezas, las diferentes etapas del proceso, cosechar, disfrutar del tostado y molido perfecto, fue una experiencia inigualable. Aromático, con cuerpo y acidez balanceada, único, son características que sólo puede dar ese café que del molino va directo a la taza.


Una bebida llena de virtudes

Pero ¿cuál es la verdadera diferencia entre el café de especialidad y el resto? El café molido es el grano verde tostado y triturado con distintos niveles de molienda, mientras que el soluble se obtiene tras un proceso de infusión y secado, resultando un polvo que al rehidratarse nos regala una taza de café. Si bien es rápido, económico y práctico, su perfil jamás será tan complejo como el de especialidad. Una prueba más de que las mejores cosas de esta vida toman su debido tiempo.

Es común escuchar sobre sus bondades. La realidad es que existen decenas de beneficios para quienes, como yo, somos amantes de esta maravillosa bebida. No sólo está relacionada con la prevención de diabetes tipo II, Alzheimer, Parkinson y depresión, sino también se han realizado estudios que demuestran su capacidad para incrementar nuestros niveles de energía, estimulando los neurotransmisores. Puede acelerar el metabolismo y ayudar en la quema de grasa corporal (claro, siempre y cuando se consuma con moderación, sin leche ni azúcar).

Además, el café no sólo es benéfico para la salud, también promueve un ambiente laboral mucho más amigable. Se convierte en una actividad en equipo, una especie de dinámica de integración diaria que mejora nuestro desempeño. Todo esto sin siquiera mencionar lo que significa compartir una taza con amigos, obsequiarse un rato de relajación después de un largo día.

Es momento de probar el grano de nuevas regiones cafetaleras. Porque como diría Jessi Lane Adams, “el café huele a cielo recién molido”.