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Italia de esquina a esquina

De norte a sur, Italia es apasionante. Conocer sus regiones vinícolas es una labor titánica.

Hablar de vinos italianos, es adentrarnos en un escabroso pero apasionante mundo. Utilizo una palabra que nos remite al terror, pues incluso para un apasionado conocer las cerca de 375 variedades nativas de uvas resulta una labor titánica (Francia, por ejemplo, tiene solamente alrededor de 200).

De esquina a esquina es posible adentrarse en sus veinte regiones vitivinícolas que van desde el Piamonte al norte, cerca de los Alpes, hasta el sur, donde se localiza la enigmática Sicilia, que es la isla que podría ser el balón que patea la bota itálica. Es por ello que, desde la perspectiva vitivinícola, es importante elegir una ruta de exploración.

En estas líneas examinaremos las dos regiones extremas e intentaremos acercarnos a productos de extraordinaria calidad, mismos que no pueden faltar en la cava de todo conocedor, como seguro es tu caso.

Vinos exquisitos de punta a punta

Piamonte significa, literalmente, “al pie de monte”. Tiene un número reducido de Denominaciones de Origen Controladas y Garantizadas (DOCG). Las Denominaciones de Origen más destacadas de esta zona son: Barolo y Barbaresco; ambas se encuentran entre los mejores vinos de Italia. Dichos vinos se elaboran con la uva Nebbiolo, tienen potencial de guarda y su precio podría llegar a los 400 dólares. Barbera y Dolcetto son las variedades de uva más plantadas en la región; producen vinos de calidad, los cuales reciben el nombre de la zona donde se elaboran.

Sicilia, en el extremo sur, es una isla de gran extensión por lo que es muy difícil generalizar los tipos de vinos que existen. Las uvas blancas endémicas más conocidas son: Carricante, Catarratto, Grillo e Inzolia, y entre las tintas más notables se encuentran: Frappato, Nero d’Avola y Nerello Mascalese. Sus más de 450 bodegas vinícolas están distribuidas en las cuatro esquinas de la isla.

Al oeste, se ubica cerca del 70 % de los viñedos sicilianos: sus suelos calcáreos los hacen ideales para la plantación de uvas blancas. Es importante destacar que en esta zona se encuentra el famoso vino de postre denominado Marsala.

Al noreste de la isla, los viñedos se ubican alrededor de los valles del monte Etna, por lo que su suelo volcánico aporta personalidad única y mineral a los vinos, mientras que en el sudeste y centro de Sicilia, se encuentran producciones muy pequeñas de vino. Sin embargo, un buen Nero d’Avola puede provenir de estas zonas.

Soy una gran amante de Italia, ya que cuenta con una enorme riqueza en cuanto a gastronomía, historia, cultura, arte y por supuesto, vinos. Es apasionante realizar un viaje a Italia y recorrerlo de esquina a esquina.

Y recuerda mi sugerencia de siempre: cata mucho y bebe poco. Alla salute!