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La belle époque parisina al estilo Grand Marnier

La electricidad, la construcción de grandes edificios, el encanto de la ópera y el cognac… Sin duda, la belle époque debió haber sido una gozada, pues en París una serie de progresiones empapaban los días con impulsos estimulantes hacia una era de cambios.

Bajo este nuevo mundo surgieron mentes inquietas que rompieron paradigmas y deslumbraron con sus creaciones, tal como lo hizo Louis-Alexandre Marnier, quien en 1880 mezcló cognac de alta calidad con licor de naranjas exóticas del Caribe, creando una bebida excéntrica que encantó a los parisinos con un fervor que prevalece hasta nuestros días.

Casi siglo y medio después de la creación de Grand Marnier, visitamos tierras galas siguiendo las pistas de la belle époque para sumergirnos en la esencia de esta bebida. Te invitamos a seguir esta travesía que comenzó en París y que nos llevó hasta el Chateau Marnier en Cognac, donde la historia comenzó. Esta es una recomendación para que en tu próximo viaje a Francia la mires con otros ojos.

 

La fascinación de París

Imposible estar en la capital francesa sin hacer una parada en la torre Eiffel. Clásica e imperdible, se encuentra en un extremo de Campo Marte, a las orillas del río Sena. No puedes dejar de visitar su mirador desde el que es posible admirar una vista que entremezcla edificaciones modernas y las construcciones más antiguas de la ciudad.

La Exposición Universal dedicada a los adelantos tecnológicos de la belle époque convirtió a París en un epicentro de desarrollo. El Petit Palais, el Grand Palais y el Puente Alejandro III se construyeron en aquellos años para recibir a millones de personas que con curiosidad llegaban atraídas a la ciudad, provenientes de pabellones de todo el mundo. Lo mejor es salir temprano a recorrerlos y después de visitar el Museo de Bellas Artes, almorzar en su acogedor restaurante.

Ubicado en la emblemática Place Vendôme, el Hôtel Ritz mantiene entre sus paredes los secretos de grandes personajes que vivieron durante años en aquel edificio, como Coco Chanel. Por supuesto, luego de echar un vistazo a la increíble arquitectura y elegancia del lugar, la visita obligada es el bar que rinde homenaje al famoso escritor y periodista Ernest Hemingway, en el que no te debes perder el coctel Adeline de Grand Marnier, un trago que contiene cognac, Pineau des Charentes y desde luego, unas gotas de Grand Marnier.

Un destino que no puedes dejar pasar es el Teatro Nacional de la Opéra-Comique, un edificio que alberga una de las salas de espectáculos más antiguas de la ciudad. Se encuentra situado en la plaza Boïeldieu y aunque su creación es más antigua, tuvo un impacto que marcó el estilo de vida parisino de la época.  

 

Dónde comer

L’Avenue restaurant

Le Marché du Lucas Carton restaurant

El encanto de Cognac

Ubicada en el departamento de Charente, Cognac se localiza a 490 km de la capital francesa. Es en este lugar donde surge el destilado que lleva el mismo nombre y que es pieza clave en la receta de elaboración de Grand Marnier.

Uno de los sitios más aclamados en esta ciudad es el Museo del Arte del Cognac, el cual se ha establecido dentro del antiguo palacio de Perrin de Boussac y tiene como objetivo revelar la forma en la que esta codiciada bebida es creada. Esta es una excelente oportunidad para hacer un paseo corto en barco a través del río Charente y echar un vistazo a la ciudad, pues se encuentra a pocos metros del museo.

Manejar un auto antiguo entre los viñedos de Ugni Blanc (uva de la que proviene el cognac), visitar una tonelería para ver la madera transformarse en hermosas barricas, adentrarse en lo más profundo de una destilería para admirar los alambiques y las barricas en las que reposa el destilado, son tres experiencias enriquecedoras que sólo este destino puede ofrecer. Tanto los pequeños productores como las grandes tonelerías y casas de cognac abren sus puertas para explicar a los curiosos la pasión y el esfuerzo que envuelven su trabajo, así que reserva con antelación y no te lo pierdas.

Sin lugar a dudas, el mejor sitio para hospedarse es el Hôtel Chais Monnet, ya que ofrece una verdadera experiencia de lujo al crear un ambiente que conjuga a la perfección la esencia y la tradición de una vieja destilería de Cognac con la innovación que caracteriza a la industria. Las habitaciones son amplias, cómodas y llenas de luz, mientras que su restaurante sirve platos sofisticados que enamoran a los más exigentes. Además cuenta con un spa que es imprescindible incluyas en tu itinerario.

Para cerrar con broche de oro este viaje, no dejes de visitar el Bar Luciole, donde te recomendamos brindar con una Grand Margarita el éxito de esta tournée.

 

Dónde comer

Le Voltaire

La Distillerie

Le Bistro de Claude