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Catena Zapata, una obra de arte inspirada en los Mayas

La Bodega Catena Zapata, construida en 2001 en Mendoza, Argentina, fue inspirada en los centros ceremoniales mayas y en la gran admiración del Doctor Nicolás Catena hacia esta civilización.

Quería que su bodega expresara auténticamente su carácter único de región sudamericana desértica montañosa, en contraste con Europa y el Viejo Mundo. Buscó en el continente el estilo arquitectónico más apropiado, el cual encontró en la ciudad de Tikal, Guatemala, en una visita que hizo junto con su esposa Elena. Contrató al arquitecto Pablo Sánchez Elía para que se inspirara en los templos piramidales de la cultura Maya, quienes vivían en una región montañosa similar, hacían uso del riego y eran los pueblos más avanzados en arquitectura y matemática.

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Esta obra magnífica se inauguró en abril de 2001 y se producen excepcionales vinos con Malbec argentino. Es una especie de pirámide construida con piedras locales de los Andes Mendocinos. Parte de ellas fueron molidas y transformadas en un polvo amarillento que funcionó como estuco natural. La madera de árboles autóctonos, como álamos, lapachos, sauces y vides, fue empleada para la construcción de enormes y sólidas puertas y muebles. Se emplearon piedras y maderas locales justamente para que se amalgamaran con el entorno ambiental y no chocaran. Tanto en el exterior como en la parte interna, se intercambian texturas contrastantes: altas paredes de laja sobre pisos de mármol travertino, rocas cuidadosamente incrustadas frente a superficies suavemente pulidas, acero inoxidable brillante contra estucos rústicos, y también el enfática tonalidad amarillenta combinada con otros tonos más neutros.

En el centro de la pirámide, hay una escalera circular que culmina en una claraboya cónica de vidrio por la que entra la luz del sol hacia los rincones más oscuros. Desde de la terraza de arriba se puede ver todo el paisaje. En la planta baja, se encuentra la recepción, algunas oficinas, una pequeña boutique para la venta de vinos y un moderno e impecable laboratorio.

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En el primer piso se encuentra la oficina de Nicolás y Laura Catena, con un área privada de recepción, una pequeña biblioteca con libros sobre el vino y un comedor para 15 a 16 invitados. Cuando las puertas corredizas están abiertas, el piso puede albergar alrededor de 150 personas. Desde la terraza de arriba, la visión es completa, de todos los viñedos, inclusive las plantaciones en diagonal, con las viñas ubicadas de forma que obtengan la mejor exposición solar. Atrás de los viñedos, se observan las escarpadas montañas de la Cordillera.

Dos naves laterales también de roca local, circundan la pirámide. Ambas albergan las barricas de vino. Estas enormes cavas se dividen en seis, por ejemplo, uno de estos recintos contiene grandes y pesadas botellas sin etiquetar en proceso de añejamiento. A estas bóvedas se accede a través de arcos construidos en las paredes de roca. 
Hay un recinto con una importante mesa y bancos de madera donde se realizan degustaciones privadas. La sala principal de degustación cuenta con una larga, sólida y maravillosa mesa de lapacho de una sola pieza, proveniente de un árbol centenario.

Los vidrios de la sala dan a una bóveda semicircular con barricas de roble. Así, desde la sala de degustación, se puede apreciar este semicírculo de barricas, cuyo roble transferirá importantes componentes de aroma y sabor al vino que allí descansa.

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Las enormes y gruesas paredes no siempre se juntan; en cada rincón hay un pequeño ángulo, por donde pasa la luz, lo cual crea un efecto muy interesante. Los bordes de las columnas están bañados en bronce, lo mismo que la baranda de la escalera central. Las demás puertas y muebles de madera fueron diseñados por el mismo arquitecto: sólidos, minimalistas, con cuidadosas terminaciones y ciertos detalles en metal.

Cuando se le preguntó al Dr. Nicolás Catena porqué decidió construir la bodega en Mendoza con estilo arquitectónico Maya, su respuesta fue la siguiente:

“La primera tentación fue hacer una bodega con estilo arquitectónico italiano que era el estilo de las bodegas mas importantes que se había construido en Mendoza. También me puse a pensar, porqué no construir en estilo chateaux francés dado que los vinos mas famosos en el mundo eran los franceses.

En aquel tiempo, era el año 2001, hice un concurso de arquitectos: dos, me trajeron estilo italiano y dos, estilo frances. Pero me di cuenta que nuestro terroir no era ni francés ni italiano.

También la tentación fue hacer un estilo colonial, español, incluso me presentaron un proyecto estilo Cabildo de Buenos Aires .

Cuando analicé todas las opciones, decidí que tenía que hacer algo diferente porque mi terroir es diferente al europeo. Es sudamericano, somos el nuevo mundo.

Entonces empecé a pensar qué fue arquitectónicamente lo mas grandioso y complejo antes de que llegaran los europeos a américa y me di cuenta que era el estilo arquitectónico maya. Así es que me fui a visitar la ciudad de Tikal en Guatemala y las ruinas de Uxmal con Elena, mi esposa y me quedé enamorado de esa arquitectura. Descarté la arquitectura Inca porque la vi mas simple, menos compleja”