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La Mancha, uno de los terruños de vino más antiguos de España

Terroir es una palabra de origen francés, por la que se define al territorio, al cual se adhiere un vino, definido por identidad y origen en la expresión y fidelidad a dicho territorio: en sus características geológicas, su clima, sus tradiciones agrícolas, del modo de ser de sus gentes….

En España, al contrario que en la mayoría de los países la palabra terroir fue adoptada localmente y es conocida como “terruño”.

En esta ocasión viajaremos en el tiempo para conocer más sobre una de las D.O más antiguas de España. En 1973 nace la Denominación de Origen La Mancha, la cual agrupa a 192 municipios de cuatro provincias castellano manchegas: Albacete, Ciudad Real, Cuenca y Toledo. Eso los convierte en la Denominación de Origen vinícola más grande del mundo: la que acumula una mayor superficie de viñedo y la que alcanza una mayor producción anual.

La Mancha, recibe este nombre por la gran llanura sedimentaria situada al sur de la Meseta: entre la Serranía de Cuenca, los Montes de Toledo y la Sierra de Albacete, coincidente prácticamente al 100% con la cuenca alta del río Guadiana y la de sus principales afluentes. Un territorio de clima muy seco y temperaturas muy extremas, ideal para el cultivo de la vid, con precipitaciones que rara vez superan los 400 mm anuales y temperaturas que igual se disparan en verano por encima de los 45 que se desploman en invierno por debajo de los -10.

La Mancha ha sido tierra de vinos ya desde la época de la colonización romana, aunque no es hasta principios del pasado siglo que, buscando el bien común, se hacen los primero esfuerzos por armonizar los intereses de los diferentes viticultores y productores manchegos de vino. Así, en septiembre de 1932 aparece publicado en la Gaceta de Madrid (hoy reconvertida en Boletín Oficial del Estado) el primer reconocimiento oficial de la primitiva D.O. La Mancha. La Mancha es, de hecho, una de las primeras regiones vinícolas de España en contar con un D.O. oficialmente reconocida. Lamentablemente este proyecto fue abandonado durante la Guerra Civil y la larga posguerra hasta ser definitivamente recuperado en 1973. Ese año nace el actual Consejo Regulador de la D.O. La Mancha, y apenas 3 años después (1976) la Orden Ministerial OM. 2-VI-1976 aprueba el primer Pliego de Condiciones de la D.O. La Mancha y el primer Reglamento que debía regir el funcionamiento de su Consejo Regulador.

Hoy día las cosas han cambiado muchísimo. Tanto la D.O. como su Consejo Regulador y su Pliego de Condiciones han tenido que evolucionar enormemente durante las últimas décadas, siempre tratando de adaptarse a las constantes exigencias que llegaban desde los organismos europeos y a las nuevas reglas que marcaba la evolución del mercado del vino. Un mercado cada vez más global, mucho más exigente en cuanto a calidad y en el que la gestión comercial y el marketing son casi tan importantes como el propio vino.