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La R-evolución del vino en México

¿Hacia dónde ha caminado la industria vitivinícola nacional en los últimos años? ¿Estamos frente a la R-evolución del vino en México?

Aunque tal vez no nos encontramos en un 100% dentro de la famosa Franja del Vino, el ingenio mexicano ha usado esto a su favor, ya sea experimentando, buscando, identificándose, sabiendo que puede llegar a ser lo que se proponga ser, incluso creando una industria casi de la nada y con recursos limitados, con la enorme tarea de no sólo proponer vino, sino también de educar al consumidor a su paso.

Según el Consejo Mexicano Vitivinícola, el consumo nacional actual es de 1.02 litros per cápita, con una nada despreciable producción de cuatro millones de cajas, la cual satisface parte de la demanda anual de 10 millones que se disfrutan en nuestro país, un número bastante honroso que pretende, creo yo, seguir sobre la línea de calidad, no de cantidad.

El momento actual del vino mexicano

Un largo camino ha recorrido el vino mexicano hasta el día de hoy, y a pesar de los reveses pandémicos, no estamos dispuestos a perder ese impulso. Si hace unos años en mi incipiente carrera me hubieran preguntado qué opinión tenía del vino en México, mi respuesta hubiera sido simple y llana: falta de consistencia, identidad, madurez; sin embargo, hoy noto con placer que hay un crecimiento exponencial en los últimos diez años.

Y además me da gusto ver que ha sido la sumatoria de todos, en diferentes puntos del país (¿o debería decir del planeta?, pues son muchos los sommeliers mexicanos en tantos lugares que han decidido impulsar el vino nacional, por amor y arraigo a su terruño), que al aportar su granito de arena, puedo afirmar que dicha aportación no es condescendiente o puramente nacionalista, sino que hay un sólido nivel de calidad en muchos exponentes.

Elevando la calidad

¿Será porque echando a perder se aprende o más bien que cuando se ve a tantos elevar la vara de la calidad y romper las barreras de lo imposible y ser reconocidos por ello, en los demás se ignita la pasión por hacer las cosas mejor? No lo sé exactamente, pero me encanta ser parte de ese movimiento y de ese respeto por lo que se está haciendo.

Y a pesar de que muchos pusieron en el mapa que el vino mexicano tenía un perfil con una nota mineral-salina (curiosamente he notado que esa nota no aparece en todos los vinos, por lo tanto no es 100 % terroir), conforme el camino de mejora ha incrementado, dicha nota mineral ha ido disminuyendo considerablemente, al igual que la sobremaduración de las uvas, lo que significa que la identidad se está puliendo gracias al cuidado y prácticas más minuciosas durante su elaboración, lo que denota más equilibrio, frescura en muchos más exponentes, y preparación profesional de quienes lo producen.

Cómo abordar el vino mexicano

Así que si eres de aquellos que aún no presencia esta evolución y quieres disfrutar de ese cambio, sugiero que abordes el vino en México con el entendido de que encontrarás una nutrida cantidad de exponentes de uvas, ensambles no tradicionales y tendencias de producción, desde vinos con principios orgánicos, naturales o biodinámicos, hasta vinos tranquilos y espumosos.

Mi consejo es simple: usa las guías disponibles de competencias/concursos serios que han despuntado y que han ayudado a reconocer el trabajo y dado guía a los productores de lo que es un vino correcto. Esas guías pueden ser tu punto de partida con el entendido de que esas etiquetas han sido evaluadas por gente profesional en una dinámica objetiva y a ciegas, lo que garantizará tu experiencia.

Eventos de vino nacional

Por otra parte, en cuanto se reactiven, asiste a los numerosos eventos de vino mexicano que se llevan a cabo en todo el territorio y, ¿por qué no?, identifica esos wine bars o restaurantes que poseen una carta nutrida de vino mexicano y déjate llevar, prueba lo que puedas y experimenta lo que actualmente es esta industria.

Hace unos años todo estaba concentrado en tres estados, Coahuila, Querétaro y Baja California Norte, sólidamente reconocidos por tradición o por vanguardia, mientras los demás sólo aspiraban con ser ubicados al menos como productores de uva; pero han estado haciendo las cosas de a poquito y bien, aprendiendo de cerca de los grandes, encontrando canales de exposición, hasta que de súbito empezaron a iluminar el mapa estados que jamás se nos hubiera ocurrido fuesen una referencia del vino mexicano, como Chihuahua, Zacatecas, Jalisco, Puebla, Nuevo León, Aguascalientes, San Luis Potosí o Guanajuato, pintando el panorama no sólo con aspiración, sino con una promesa de competencia.

Así que prueba, mantén la mente abierta a nuevas propuestas y disfruta de la R-evolución del vino en México.