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La seducción del café encapsulado

¿Existe la taza de café perfecta o es una utopía? Parece que la industria ha logrado encapsular su encanto para ponerlo en nuestras manos.

Casi puedo decir que en medio del caos, cuando todo parece ir de prisa, mucha gente se aferra a su taza de café buscando una respuesta al día a día. Parece que el tiempo se detiene generando calma y bienestar a través de aromas que detonan una sensación de tranquilidad total. Incluso cuando no se es consumidor, si una taza se prepara de forma adecuada, es razón suficiente para al menos sonreír internamente.

Y por qué no hacerlo si el café es una bebida que ha visto florecer su fama a lo largo de los siglos, recorriendo sus orígenes no bien definidos, desde Etiopía hasta Yemen, Cairo, Europa y América, sus atributos han sido motivo para llegar hasta los lugares más recónditos de la Tierra.

Haciendo honor a su travesía, se han creado rituales matutinos alrededor de él con la intención de darle un significado de atención total, como si se tratase de una meditación dentro de una taza. Desde su llegada a Europa, el café se ha convertido en parte imprescindible de la dieta de miles de personas, además de que movimientos culturales y artísticos se han desarrollado a su favor, ya que esta bebida ha sido tomada de la mano por el hombre, y al acompañar el vaivén de su agitada vida, merece prepararse con precisión.

Café perfecto 

Partiendo de las características del grano de café y la bebida resultante deseada, se usarán distintos tipos de extracción como la prensa francesa, la cafetera italiana o la alemana, cezve o ibrik, los cuales han sido creados con el objeto de hacer más eficiente el proceso de infusión del grano. Algunos son muy básicos, otros un tanto intrincados, están los que trabajan con agua fría y otros con agua caliente, pero siempre derivan en que el tamaño de molido dependerá del proceso a utilizar, de la presión y el tiempo de exposición al líquido, dando diversos resultados de intensidad y textura. Sin embargo, aunque parezca muy sencillo, si no se presta atención al detalle se pueden disminuir exponencialmente sus bondades.

Si eres purista del café de seguro tendrás granos recién tostados de forma frecuente, un molino y agua baja en minerales, con la intención de tener esa taza de café casi utópicamente perfecta. Pero también sabrás lo difícil que puede ser su conservación durante más tiempo, a pesar de todos los cuidados y avances existentes para este propósito.

De ahí surgen más y elevadas propuestas para la conservación de los granos y su preparación ideal, ya que cuando estos aditamentos se han quedado cortos ante la inexperiencia de quienes los utilizan, el mercado ofrece opciones innovadoras y fáciles de usar, dando solución a sus problemáticas.

¿Cómo funcionan estas propuestas?

La más popular en la última década, sin duda ha sido la explosión del café selecto encapsulado, ya que facilita cada uno de los pasos, guiando a los consumidores a través de esa respectiva porción que fácil se introduce en una máquina que automáticamente prepara un café con el agua y temperatura correctas, en cuestión de segundos.

Estas cápsulas se han creado con el propósito específico de desarrollar y revelar de manera óptima el aroma y los sabores del café de grandes fincas a nivel mundial, permitiendo que los coffee lovers tengan un barista en casa y una amplia selección de opciones a elegir, dependiendo la ocasión.

La aparente ventaja de usar esta presentación radica en que los granos molidos en su tamaño idóneo, se encuentran en cápsulas de diversos materiales y están sellados herméticamente para protegerlos del aire, la luz y la humedad, elementos que influyen enormemente en el detrimento de sus características. Los recipientes más usados son de aluminio, plástico y otros materiales biodegradables y orgánicos.

Las compañías más populares utilizan aluminio en sus cápsulas por diversas razones:

1. Por la habilidad de mantener de forma consistente el sellado hermético por largos periodos (varios años sin deterioro notable, mencionan).

2. Porque el aluminio es inerte y no afecta al café en aroma y sabor.

3. Porque fácilmente se puede moldear y colorear.

4. Porque es reciclable y genera una muy baja huella de carbono.

A pesar de que hay opiniones divididas y que no a todos les gusta esta industrialización del “buen y fácil vivir” (muchos prefieren métodos tradicionales que impacten menos al planeta y que soliciten un poco más de esfuerzo, habilidad y pasión), hay que aceptar que grandes compañías revolucionan la forma de beber café sustituyendo lo artístico por lo práctico sin aparente esfuerzo y con resultados espectaculares.

Es por ello que estas cápsulas tan populares en los últimos años manifiestan el poder de la búsqueda de una taza de café perfecta, es como si se hubiera conseguido encapsular el alma del café para conservarse hasta la eternidad…, y pareciera que lo han logrado.