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Las copas

Cada vez que pensamos en vino, es inevitable que llegue a nuestra mente la imagen de una copa servida con aquella deliciosa bebida, lo que hace casi imposible separar la imagen del vino de la de la copa.

Pero, ¿cómo es que surgió la copa tal y como la conocemos actualmente, tan elegante, brillante y funcional para catar y degustar la más diversa cantidad de vinos? En sus inicios, la copa no existía como tal; el vino, por ejemplo, se tomaba en cáscaras secas, cuernos, conchas marinas y cualquier elemento encontrado en la naturaleza de forma cóncava para poder contenerlo; conforme pasó el tiempo y con la utilización del barro, se empezaron a fabricar jícaras y vasos, mismos que podían ser de formas y tamaños diversos.

El desarrollo de nuevas técnicas y tecnologías de trabajo para otros materiales como la cerámica, estaño, latón, bronce, plata, oro, etc., también sirvieron para la elaboración de copas que al principio, únicamente las familias adineradas tenían acceso a ellas y aun así contaban únicamente con una para toda la familia debido a su alto precio. Los venecianos popularizaron la utilización del vidrio para la elaboración de copas como las conocemos actualmente, con la novedad de un material cristalino que permitía ver su contenido. Los ingleses, por su parte, fueron los que introdujeron el cristal como material para fabricar copas, que al ser más cristalino que el vidrio, se posicionó rápidamente como favorito.

Ahora bien, ¿cuál es la mejor opción de material cuando hablamos de copas? Si lo que se quiere es apreciar el vino por sus características organolépticas, inicialmente debemos optar por copas totalmente lisas (sin dibujos ni grabados), sin color, y definitivamente debemos optar por copas de cristal, ya que gracias a su composición (y una de las principales diferencias con el vidrio), es que el cristal es más duro y microscópicamente rugoso; eso permite que cuando el vino es colocado en una copa de cristal tenga mejor expresión aromática, pues gracias a esa rugosidad interna de la copa le permite romper las moléculas del vino al permitir que los aromas se liberen con mayor facilidad.

Algunas características que nos pueden ayudar a diferenciar vidrio de cristal:

Vidrio Cristal
Brillo No es tan intenso Intenso
Color Tiende a ser verdoso o grisáceo Es transparente y se llega a percibir blanco
Bordes Bordes gruesos y con algunas imperfecciones Bordes muy finos y sin imperfecciones
Peso Más pesado Más ligero
Sonido Al golpear ligeramente la copa, produce un sonido sordo Su sonido es agradable como el de una ligera campanada y perdura
Marca Si se encuentra alguna marca, será en la parte baja de la base de la copa Generalmente, las marcas reconocidas productoras de cristalería colocan su nombre en la base de la copa donde de forma muy discreta, se pueda ver

Partes de la copa

  • Pie o base: es la base circular que permite apoyar la copa
  • Tallo: es la parte alargada que une la base con el cáliz
  • Cáliz: la parte que contiene el vino

La forma correcta de sostener la copa es tomándola por el tallo para poder sostenerla sin calentar el vino contenido en ella ni dejar marcada toda la copa con huellas.