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Las gotas suspicaces – Bebidas para coleccionistas

Magia, glamour, arte, exclusividad, placer, sorpresa… muchas de estas palabras definen el lujo.

Un lujo es algo único que se da pocas veces en la vida, se trata de oportunidades especiales o escasas. Es visitar hoteles y restaurantes exclusivos, brindar con el mejor champagne acompañado de un selecto caviar de esturión como Almas, un producto muy complejo, lleno de matices, y lucir en la noche de fin de año un vestido de los mejores diseñadores.

En materia de bebidas, existen algunas que, por su rareza, historia, calidad o elaboración, se vuelven un ejemplo de gran lujo. Macallan 64 años es uno de los whiskies más exclusivos, sólo existen cuatro botellas en todo el mundo. Hecha en conjunto con Lalique, cada botella pesa 11 kg, requirió los esfuerzos de 17 artesanos y demoró 50 horas continuas para ser creada.

Por su parte, las botellas de Brandy de coco Mendis fueron firmadas a mano por el fundador de la compañía House of Mendis, WM Mendis, y las primeras en contener un brandy destilado completamente de coco. El proceso se llevó a cabo en barricas de madera Halmilla del sur de Asia.

Vodka Diva es un producto escocés de la destilería Blackwood. Tras su triple destilación, es filtrado en hielo, carbón de abedul nórdico y arena con piedras semipreciosas y preciosas. Su envase viste cristales de Swarovski.

Champagne Armand de Brignac Midas es la botella de champagne más grande y cara de la historia. Mide 1.50 m, tiene un ancho de unos 30 cm y pesa 45 kg. El equivalente a 40 botellas de 75 cl.

Mientras que Henri IV Dudognon Heritage Cognac Grande Champagne, auténtica pieza de coleccionista, está considerado como el ADN del coñac. Envejece más de 100 años y su primer lote empezó a prepararse en 1776. La botella está bañada en oro de 24 quilates, recubierta de platino y decorada con 6.500 diamantes.

Pasión Azteca de Tequila Ley .925, es un añejo de cuatro años que oficialmente es el más caro del mundo. La botella es fabricada en cerámica y platino puro, y tiene 6.400 diamantes incrustados. El diseñador es el mexicano Fernando Altamirano y el creador Ami Mesika. Se le conoce también como Diamond Sterling. Está valorada en 3.5 millones de dólares.

Pero también un lujo es formar parte de la revista El Conocedor como columnista desde sus inicios, tenerlo como un lector asiduo, agradecer que número tras número nos encontremos y que hoy tengamos la oportunidad de desearnos Feliz Navidad y el mejor 2019.

¡Salud!