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Licores italianos (parte 2)

Como mencioné, la península itálica ha sido el epicentro de la civilización occidental (recordemos que gracias al establecimiento del Concilio de Nicea se consolidó el consumo y la producción del vino). El territorio que ocupa Italia el día de hoy concentra una de las producciones de vino más importantes del mundo, además de ser la cuna de los licores.

A diferencia de los que se hacen en el resto del mundo, los italianos son elaborados con un solo componente aromático y un proceso que incluye la maceración en alcohol de las cortezas o cáscaras de fruta y el añadido posterior de azúcar o sirope.

Amaro. La traducción literal es “amargo”, se trata de un licor de hierbas que además de los botánicos tiene corteza de cítricos y suele consumirse como digestivo. Es amargo y dulce, con un contenido alcohólico que oscila entre los 16 y 35°. Su peculiaridad es que se mezcla con el almíbar de la maceración y después se añeja. El consumo más común es en las rocas, con un trozo de limón o con tónicos.

Amaretto. Es un licor dulce que se elabora con las semillas o pepitas del albaricoque con almendras, azúcar caramelizada, así como una mezcla de botánicos y frutas que incluye vainilla y melocotón. Su graduación alcohólica está entre los 20 y 30 %. Casi siempre se consume como digestivo, se puede beber con o sin hielo.

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Campari. Se inventó en Milán en el Café Campari en 1860. De un característico sabor amargo, es el resultado de la mezcla de más de 60 ingredientes, incluyendo la característica quinina y toronja. Su graduación alcohólica es del 28.5 %. Es un extraordinario aperitivo de color rojo intenso, se suele tomar en las rocas, con soda o con agua quina.

Cynar. El ingrediente principal de este licor es la alcachofa (Cynara scolymus, de ahí el nombre). Tiene una graduación alcohólica de 16.5 % y es un licor semidulce de color marrón. Se suele consumir como aperitivo, solo o con una mezcla de soda y jugos (naranja y toronja son los más comunes). Como digestivo se consume siempre solo; se dice que por su alta concentración de alcachofa es ideal para ayudar al proceso de digestión.

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Fernet. Es un subconjunto del amaro; es un licor amargo elaborado a base de botánicos y especias donde destacan el azafrán y el cardamomo macerados en alcohol de uva. Tiene una graduación alcohólica que oscila entre los 35 y 49°. El consumo más común es como digestivo, al que se puede añadir hielo y muchas veces acompaña al café (sin mezclarse).

Frangelico. Es un licor dulce elaborado a base de avellanas silvestres, con una mezcla de botánicos y otras bayas. Con una graduación alcohólica de 20 %, se trata de un licor ideal para consumirse como digestivo en época de frío, ya que la alta concentración de azúcar ayuda a elevar la temperatura del cuerpo.

Grappa. No es un licor, sino un destilado que proviene de la cáscara de la uva, pero es tan importante que merece la pena mencionarlo.[4] Tiene una graduación alcohólica de entre 40 y 50 % y se consume normalmente como digestivo.

Limoncello. Es un licor a base de la maceración de limón en un destilado obtenido también de limón, aunque a lo largo de los años se ha diversificado la producción con otros cítricos (por ejemplo, si se hace con naranja se llamará arancello). La graduación alcohólica oscila entre 20 y 35 %. Es muy raro mezclarlo, en temporada de calor se consume muy frío como aperitivo. También existen muchas recetas de repostería que lo incluyen como ingrediente.

Sambucca. Licor dulce a base de anís que se tiñe de azul al contacto con los hielos. Tiene una concentración de 40 %. Es un digestivo por excelencia, se consume con café (como carajillo), en las rocas, o con granos de café (coloquialmente se dice “con moscas”).

Strega. La traducción literal es “bruja”, nombre relacionado a las leyendas sobre brujería en Benevento, uno de los sitios favoritos de los inquisidores; es un licor semidulce a base de botánicos de los que destacan el hinojo y la menta. Tiene una graduación alcohólica de 40 %. Se suele consumir como digestivo, con o sin hielo. Normalmente no se mezcla.

Los destilados italianos nos ofrecen una perspectiva enorme sobre lo que pueden hacer los macerados. Y lo hacen tan bien que siempre es un buen momento para disfrutar de un licor.

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