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Con los vinos de Chihuahua, ¡que viva el norte!

La vanguardia vitivinícola mexicana se gesta en el estado grande: ¡Chihuahua! 

Sergio González, sommelier

En breve tiempo, Chihuahua ha logrado posicionarse como el cuarto estado con mayor producción vitivinícola en el país, perfilándose para los próximos cinco años en competir palmo a palmo con sus dos más cercanos contendientes: Querétaro y Coahuila.

El clúster vitivinícola de dicha entidad estima que, en menos de una década, su volumen de producción supere incluso al de Baja California, actual líder de la producción nacional. Este dato es, por sí solo, una gran noticia para la enología nacional, así como para el nivel de competitividad que tenemos a nivel mundial, pero lo verdaderamente destacable es la alta calidad que ya podemos constatar en sus vinos más representativos. Para muestra, basta probar la elegancia de 5 de Pinesque, la potencia de Pecus de Santa Clara, y el potencial latente del Montepulciano de Pasado Meridiano. Pero el factor diferenciador responsable de esta sorprendente calidad es, en gran medida, su climatología extrema, única en todo México.

Climas extremos

Chihuahua es, además, el único estado de la República Mexicana que cuenta con viñedos susceptibles de sufrir fuertes nevadas año tras año; tal y como sucede con las denominaciones de origen más prestigiadas del Viejo Mundo, las temperaturas congelantes en el subsuelo son imprescindibles para que la vid entre en un periodo de letargo durante los meses de invierno, mismos que le brindarán la acumulación de nutrientes y energía necesaria para emprender un nuevo ciclo vegetativo, cada vez con mayor calidad en sus frutos.

Esta característica única en el viñedo chihuahuense permite cultivar con éxito variedades que gustan de un clima frío, similar al de los crudos inviernos europeos. Variedades como Riesling, Gewürztraminer y Pinot Noir, comienzan a atraer la atención debido a su gran adaptación a este terroir.

El mayor territorio

Aunado a este factor, Chihuahua cuenta con la mayor extensión territorial del país, lo que le brinda un amplio espectro de altitudes que van desde los 700 hasta los 3.200 msnm, una amplia ventaja competitiva en cuanto a la diversidad de estilos de vino que se pueden lograr, con respecto al resto del país. Tal diversidad queda de manifiesto además en los estudios de suelos realizados por organismos especializados, mismos que arrojaron la paleta más amplia de opciones en México.

Finalmente, el gran ímpetu y la tenacidad con que los agricultores chihuahuenses han sabido posicionar a la entidad en el primer lugar de la producción nacional en diversos cultivos (manzana, algodón, avena, chile verde y nuez), sin duda garantizan, a mediano plazo, el cumplimiento de este ambicioso objetivo: posicionar a Chihuahua como el mayor y mejor productor de vino mexicano. ¡Qué deleite será probar todo lo que está por venir de este majestuoso estado y pronto poder brindar con otro de sus sorprendentes tesoros enológicos!