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Lugares para comerse al mundo

Christian Martínez

Tandoor

La gastronomía de la India es un universo aún poco explorado en la Ciudad de México. Salvo algunas excepciones, no hay muchos comedores que se adentren a profundidad, como sucede en muchas otras capitales del orbe. Aunque sin duda, quien la ha puesto en el mapa y en el paladar de los chilangos, ha sido el equipo detrás de Tandoor: desde 1986 ha sido el referente obligado de la comida india, con una marcada tendencia hacia el perfil de sabores pakistaníes.

Al mando de sus fogones se encuentra el chef Riaz Ahmad, un auténtico embajador de esa cocina del Lejano Oriente que es tan cálida, reconfortante y nutritiva, como su personalidad. Realmente es difícil elegir un platillo favorito dentro de su menú, pero los infaltables en cualquier incursión a Tandoor son el pollo tikka masala, platillo esencial de la cocina local; su palak paneer, que es un sueño de curry cremoso y vegetariano; y en el lado dulce, el exquisito gulab-yamun que combina, en un bocado, queso, miel y cardamomo.

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Copérnico 156, Col. Anzures, CDMX
@restaurantetandoor

Nosh

En el Medio Oriente, la gastronomía es una amalgama de las recetas más tradicionales y de sabores tan antiguos como la civilización humana. Esa cuna de ingredientes, técnicas y especias, en la cocina de Israel, y particularmente de la ciudad de Tel Aviv, se ha convertido en los últimos años en una de las influencias más fuertes dentro de los restaurantes de moda de todo el mundo. En México, hasta la aparición reciente de un par de comedores, esta presencia estaba limitada a los populares sándwiches de pastrami, pero Nosh, nacido en plena pandemia, ha llegado a reivindicarla.

Por supuesto, este proyecto tiene a la cabeza al chef Daniel Ovadía, quien además de ser uno de los cocineros que apuntaló la cocina mexicana actual, en los últimos años ha explorado sus raíces israelitas con otros restaurantes como Merkava. Pero ha sido finalmente aquí en Nosh, que ha logrado redondear más que nunca esa experiencia. La famosa sopa matza ball con tallarines, es una caricia al corazón y a las reminiscencias de cualquier abuela judía, pero el apapacho al paladar no puede terminar sin un buen schnitzel, unas croquetas de pescado blanco ahumado y, por supuesto, el fabuloso pastrami.

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@nosh_mx
Avenida México 188, Col. Condesa, CDMX

Garum

No hay muchas cosas nuevas que decir sobre el largo amorío que tenemos en México con la cocina española. Desde el inicio de la restaurantería actual en los 80, el perfil de sabores ibéricos ha sido prácticamente sinónimo de excelencia y alta cocina internacional en la capital mexicana.

Sin embargo, su lado más casual, ese que se vive en cualquier barra de Madrid, San Sebastián o Barcelona, entre cañas, vino y obviamente un buen vermú, en un lugar donde no hay más formalidades que la de rendir honores en todo momento al equipo de fútbol local y compartir el espacio vital dentro de pocos metros cuadrados, ha sido pocas veces reproducido con tanta elegancia como lo ha hecho Garum.

Tras la arrasadora popularidad que el chef Vicente Torres alcanzó con el lado más refinado de este mismo restaurante, ahora retoma lo mejor de las tapas, los pinchos, y sobre todo, de esa entrañable cocina en apariencia desenfadada, pero con un fondo realmente estricto que hace que el tiempo pase más lento mientras por la mesa desfilan croquetas, piquillos, ibérico, sobrasada y la más perfecta tortilla de patatas. Garum es ese lugar perfecto para pasar la tarde, comer en grande y beber de maravilla.

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@garummasaryk
Presidente Masaryk 513, Polanco, CDMX

San-Tó

Las barras de sushi, tan omnipresentes en el escenario gastronómico de la Ciudad de México, han explorado -en muchas vertientes y bajo muy diversas escuelas-, lo mejor de la gastronomía japonesa, así como sus muchas fusiones y transmutaciones. Pero hay algo en San-Tó que la hace diferente. Es muy probable que sea ese estilo más californiano, fresco y hasta cierto punto irreverente que tiene, en el que cada hand roll tiene una personalidad propia y se combina perfecto, no sólo con sake sino con todo tipo de cocteles y los más variados destilados.

Al mando de la barra, se encuentra el chef Gerson Hernández, quien maneja los cuchillos con precisión de samurái, al tiempo que imprime en sus creaciones toques delicados y sutiles que elevan la experiencia de sentarse a comer a todo un espectáculo sensorial. Por supuesto, lo mejor es optar por una opción de omakase, aunque cualquier nigiri es garantía, lo mismo de frescura que de sabor. Infaltable también es su rollo especial Doble dragón, que brinda texturas crujientes y seductoras al paladar. En el departamento de bebidas, debes probar su coctelería, que seguramente te sorprenderá.

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@santohandrollbar
Colima 161, Col. Roma, CDMX