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Melissae, la bebida divina

El primer espumoso de miel melipona llega desde la mitología griega para atrapar paladares.

En la Antigüedad, las sacerdotisas griegas acostumbraban beber hidromiel para adquirir cualidades extraordinarias y hacer predicciones que las ayudarían en su labor. Hoy, Chasseurs de Saveurs y Cervecería Brújula traen a los mortales una bebida tan divina como aquella otra.

La labor de ambas empresas ha sido colaborar con manos mexicanas e impulsar los insumos nacionales para fabricar elegantes productos que representen el arduo trabajo agrícola y la comercialización consciente.

Melissae es una bebida fermentada espumosa a base de un hidromiel, elaborada con miel de abejas de los estados de Puebla y Veracruz. Con una pulida técnica tradicional de preparación -que excluye el uso de aromatizantes y conservadores artificiales-, la sutileza del néctar de estas abejas sin aguijón sólo alcanza un grado alcohólico de 12 %, lo que la convierte en una sublime muestra de la naturaleza.

Para lograrlo, se perfeccionó la receta durante tres años y se añadió levadura de champagne para transformarla en un espumoso de altísima calidad. Un elixir vivo que no tiene filtraciones químicas, pero que se conserva de manera orgánica gracias a las sencillas reacciones que ocurren con la mezcla, al tiempo que aumentan su valor gustativo.

Detrás de las burbujas

La historia cuenta que las hermanas Ida, Amaltea y Melisa, ayudaron a cuidar y a esconder a Zeus de su padre Cronos, alimentándolo con gran cariño y protegiéndolo en la isla de Creta. Así Meliseo, rey de Creta, convirtió a su hija en la primera sacerdotisa de Rea, madre de Zeus.

Posteriormente, las sacerdotisas también recibieron el nombre de Melissae –abejas, sacrosantas-, ya que, según la leyenda, Melisa, la emblemática inventora del procedimiento de recoger la miel y de elaborar hidromiel, fue una figura corintia que sufrió al querer divulgar los secretos de las ceremonias místicas.

El proceso de Melissae

Este líquido cristalino de tonalidades doradas conserva una acidez potente y burbujas que surgen en la fermentación controlada, por lo que aporta una sensación rugosa en el paladar debido a la falta de taninos en su composición.

La maduración correcta es posible gracias al reposo de hasta un año que estabiliza la carbonatación y da paso a un cuerpo ligero, menos dulce que el hidromiel clásico. Se recomienda beberlo frío, entre 2 y 4 ºC, en copa flauta, para obtener así ese efecto efervescente de cascada en el paladar.

Por su parte, la miel de melipona es un jarabe de poca densidad, con una fluidez que absorbe gran variedad de aromas cítricos y florales, motivo por el cual se beneficia de los árboles de naranjas, toronjas y limones de la región. La sensibilidad de la abeja y la calidad de sus ingredientes, brindan a los aventureros que buscan un sabor distinto, nuevas posibilidades culinarias sumamente apreciadas en el mundo gastronómico.

Cazadores de Sabores desea impulsar esta cadena de producción, desde las familias involucradas hasta el consumidor final, y el fruto más puro de esta tarea es la miel de melipona (Scaptotrigona mexicana), pues este peculiar género de abejas vuela cerca de su colmena y poliniza los bosques comestibles de la comunidad. Así, cada gota del líquido producido por ellas es una prueba del esfuerzo grupal que existe en este proyecto.

Miel melipona, la estrella

Aunque los plantíos incluyen especias extraordinarias como vainilla y cardamomo, la melipona es la estrella para enaltecer lo más endémico de México, y al ser cosechada con técnicas agroecológicas y al respetar las buenas prácticas sanitarias, se enaltece la calidad y sus características nutricionales.

La responsabilidad con el medio ambiente y el terruño mexicano es evidente a través de las 700 hectáreas ubicadas en la huasteca veracruzana, destinadas a la producción vegetal y a la conservación de especies endémicas. Con una botella de espumoso de melipona, no sólo se enaltecen los sabores nativos, también se promueve un modelo sano de plantación y recolección, gracias a sus programas de reforestación.

Aunque las ventas están dirigidas a centros gastronómicos nacionales como restaurantes y hoteles de lujo, Melissae no sólo brinda un interesante concepto a la botella, sino que a través de su elaboración apoya un modelo particular de sustentabilidad ambiental e impulsa el bienestar de los trabajadores locales, así como de las especies nativas.

Este producto es, definitivamente, una oportunidad para que otros cazadores de experiencias culinarias vivan la refrescante bebida de las diosas y su inigualable pasado.

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Melissae
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