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Nueva Orleans, Luisiana

Bocage Plantation es una de la muchas plantaciones que se encuentran a orillas del río Misisipi, entre Nueva Orleans y Baton Rouge. Las “plantaciones” son esas casonas sureñas de la época de la película de “Lo que el viento se llevó”, donde se cultivaba (y aún se cultiva) la caña de azúcar.

 Algunas de estas plantaciones siguen siendo casas privadas y otras han sido convertidas en exclusivos hoteles de tipo bed & breakfast como Bocage Plantation, o en maravillosos restaurantes como Houmas House, donde degustamos un foie gras, que estaba por demás suculento, maridado perfectamente con un Tokaji Húngaro de 3 puttonyos. En Houmas House también hicimos un tour de la casa, conducido por Judy, una mujer afroamericana muy parecida a la famosa tía Jemima que, ataviada en traje de época, nos trasladó a esa era del esplendor sureño de Estados Unidos. Houman House es un lugar precioso para pasar unos días deliciosos o hasta para celebrar una boda. Es mucho más que una simple visita a una finca.

Es una delicia disfrutar de The Sugar Palace al dar un tour por sus 16 habitaciones, llenas de antigüedades de la época y obras de arte de Louisiana. Son 38 hectáreas de exuberante jardines, estanques y una pista de majestuosa encina. Nos relajamos con un julepe de refrescante menta, mientras disfrutamos de la brisa del Misisipi y nos perdimos a través de las sombras de los robles antiguos. En Houmas Plantation House and Gardens, también pudimos disfrutar de delicias en el Landing Restaurant, Cafe’ Burnside y The Wine Cellars of Houmas House.

Esa mañana recorrimos dos plantaciones más, de hermosa arquitectura, con antigüedades y enmarcadas por majestuosos robles de más de 200 años. Definitivamente, románticos parajes que ninguna pareja debe perderse. No cabe duda que Luisiana es un estado muy singular y muy diferente al resto de los estados de la Unión Americana, resultado de sus casi 500 años de historia francesa, española, canadiense, africana y caribeña. De hecho, han sido 13 banderas diferentes las que han ondeado sobre este territorio.

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La Luisiana de hoy

Es una mezcolanza de culturas, idiomas, religiones, música y hasta cocinas. Lo que sí es muy claro es que allí todo mundo tiene dos almas: de cocinero y de músico. No hemos dejado de comer desde que llegamos: el tema de conversación en la mesa es qué iremos a comer en la siguiente comida. Pero antes de llegar a esta región de plantaciones (o plantation country, como se le conoce), estuvimos en Baton Rouge, la capital del estado de Luisiana. Nuestra primera parada en Baton Rouge fue el capitolio del estado, que es la sede del gobierno estatal y que, de hecho, es el capitolio más alto de cualquier estado de Estados Unidos.

Su vestíbulo es impactante, con mármoles multicolores traídos de todas partes del mundo. Visitamos las cámaras de diputados y senadores, subimos hasta el observatorio localizado en el piso 28 y de donde se obtiene una panorámica impresionante de toda la ciudad. Y lo mejor de todo… ¡la entrada es gratis! También visitamos el Museo Estatal de Louisiana, de reciente apertura, donde pudimos tener una visión general de la historia, cultura y tradiciones de todo Luisiana, incluyendo su famoso carnaval (Mardi Gras).

Nuestra última parada en Baton Rouge fue en uno de sus casinos (¡sí, el juego es legal en Luisiana!), así que fuimos a probar nuestra suerte y debo decir que me fue muy bien.