2

Nueva York, la capital del mundo

Amilcar Olivares

“One belongs to New York instantly, one belongs to it as much in five minutes as in five years” Tom Wolfe

Nueva york es, sin duda, la materialización de la Torre de Babel y del sueño americano por excelencia. Es la tierra de las posibilidades, la cosmópolis imposible donde todas las razas, todos los idiomas, todas las artes, toda la gastronomía, la política, la economía, la música, los viajes, los museos, las películas,  el caos, se reúnen en cosmopolitas sueños.

Más de 200 lenguas se hablan aquí, lo que la convierte en la ciudad más heterogénea lingüísticamente hablando y, por lo tanto, culturalmente hablando. El mundo se entiende como se habla. Nueva York es simplemente este laberinto lingüístico que se refleja en su diversidad.

Además, Nueva York se ha convertido en la capital del mundo en muchos sentidos: es un centro cultural de primera importancia, el centro financiero del mundo, centro de entretenimiento y de producción de televisión y cinematográfica sin precedentes, centro educativo y artístico, de conocimiento, en fin, como dice John Lennon, “Nueva York es la Roma de nuestro tiempo”. Por su empuje económico, sus vanguardias, su influencia política, su cantidad de empresas y medios de comunicación, su arte contemporáneo, su moda, sus diseños, su ser, un referente casi omnipresente en nuestro tiempo.

“Baby I’m from New York!/ Concrete jungle where dreams are made of/ These streets will make you feel brand new/ Big lights will inspire you…” canta Alicia Keys y respalda el pensar de muchos, quienes ven en Nueva York esa inmensa jungla de concreto y luces que inspira, conmueve, incita y donde los sueños se materializan.

Por ello viajar a Nueva York es indispensable, es un viaje obligatorio para los amantes del arte, del caos, del espectáculo, de los deportes, de la ópera, de la música, de la aventura infinita.

Sus distritos y sus lugares imperdibles

La Gran Manzana está compuesta por cinco distritos, o borougs (como se le conocen en inglés), que forman el área metropolitana más grande de Estado Unidos, con 19.2 millones de habitantes en un espacio de 17 mil 400 km2: Manhattan, Queens, Brooklin, The Bronx y Staten Island.

Manhattan

Concentra el 90 % de las atracciones de Nueva York. En Manhattan, para los amantes del arte, son infaltables tres museos: el Met (Museo Metropolitano de Arte), sin duda el más famoso,  por sus más de 2 millones de obras en 130 mil m2 y su edificio neoclásico sobre la Quinta Avenida y adentrado en Central Park; el MoMa (Museo de Arte Moderno) ­–mi museo favorito, cuenta con algunas de las obras más importantes de los artistas más influyentes en el arte como La noche de las estrellas de Vincent Van Gogh o Las Señoritas de Avignon de Picasso, y el Guggi (como es conocido cariñosamente el Museo Guggenheim), construido por Franz Loyd Wright, uno de los arquitectos más influyentes e importantes en la historia (y de quien Ayn Rand escribiera el magnífico libro El Manantial) , la espiral y caracol que se forma en su lobby lo hace el museo más fotografiable de NY.

Por otra parte, visita también sus barrios: China Town, repleto de tiendas, recuerdos, pescaderías y restaurantes; Little Italy, vale la pena comer y recordar la película El Padrino, las pastas y las pizzas son la especialidad; HighLine, un espectacular parque elevado construido sobre una vieja línea elevada de ferrocarril. Cuenta con espacio para exposiciones al aire libre, jardines urbanos, conciertos, clases de astronomía y hasta tumbonas para tomar el sol y hacer un intermedio en el día con una vista espectacular al Río Hudson, que se ha convertido en una de las principales atracciones de turistas y habitantes de NY.

Al bajar de High Line, recomiendo una visita al Chelsea Market, un innovador mercado construido en una vieja fábrica donde los amantes de la buena gastronomía perderán los estribos. Este mercado se encuentra en Meatparking, uno de los barrios más chics de NY con sus múltiples tiendas de diseñadores emergentes.

Una visita imperdible es pasear por la Quinta Avenida, conocida también como la Avenida de los Millonarios, está repleta de boutiques de lujo. Atraviesa NY de norte a sur, no olvides hacer antesala en sus rascacielos construidos al inicio del s. XX o sus edificios icónicos como la Catedral de Saint Patrick y el Empire State.

Brooklyn

Su crecimiento durante los últimos años lo ha colocado como un hot spot, sobre todo cruzando el famoso y espectacular Brooklyn Bridge. En este distrito han vivido o nacido personajes tan importantes como Truman Capote, Woody Allen, Bárbara Streisand, Mike Tyson y Michael Jordan. Visita el Prospect Park, lugar trendy e icónico al que debes brindar un espacio en tu agenda, además del Brooklyn Museum of Art.

Queens

Visita el Contemporany Art Center del MoMa, museo de vanguardia que ha contribuido en gran medida a que Queens se asocie con arte, literatura y cine, por el nacimiento de cientos de galerías y estudios de pintores y escritores, así como bares para conciertos de jazz y cientos de buenos restaurante de cocina vanguardista.

Bronx

Ha dado un giro total. Ha cambiado su imagen de lugar conflictivo y peligroso por una imagen más amable. Ir a ver jugar a los Yankees, ir a su zoológico o su jardín botánico dan la noción de haber visitado “el otro NY”. En sus calles es un deleite ver la cultura del Rap, aquí surgió y aquí se sigue haciendo.

Staten Island

El distrito menos poblado de NY y donde se pueden apreciar los edificios coloniales más antiguos de NY. Para muchos turistas, la visita a Staten Island ya queda compensada con el paseo en ferry, una forma económica de ver el skyline de Manhattan desde la distancia. Uno de los lugares más sorprendentes de Staten Island es Historic Richmond Town, un pueblo rural restaurado donde se pueden ver casas que datan del siglo XVII.

New York es infinito, es vertiginoso, laberinto vertical, yuxtaposición de alturas y subsuelo, es caótico, hipnótico, avasallador, destruye, cautiva, enamora, es imperio y es capital del mundo, pero para cerrar creo que el escritor Joan Didlion lo resume perfectamente y deja abierta la puerta para los futuros visitantes que irán ahí cautivados por este enigma caótico y mágico: “Nueva York no es sólo una ciudad. Es más bien una noción infinitamente romántica, el nexo misteriosos de todo el amor y el dinero y el poder, el sueño refulgente y efímero en sí mismo”.