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Plumas, escritura y huellas…

La historia de las plumas está escrita con diferentes materiales. El cambio del pergamino al papel dejó atrás el uso de plumas de aves para utilizar piedra, bronce y acero, y de esta forma comenzó el camino hacia los sofisticados bolígrafos de la época contemporánea.

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Egipto viene a la mente cuando hablamos de la creación de muchas cosas, la sociedad organizada, las dinastías, la cerveza, y también de la escritura. Trescientos años antes de que aparecieran los símbolos chinos, hace más de tres mil, el papiro y la caña fueron los antecedentes más antiguos de la pluma.

Materiales y escritura: símbolo de distinción

La evolución de los materiales de escritura pasó por diferentes etapas; las pieles de algunos animales se grababan con cálamo, el cual se obtenía de la parte más gruesa de las plumas externas de las aves; por supuesto se le daba un valor especial dependiendo del ave de la que provenían: pato, cisne, cuervo o pavo. Mientras más grande fuera, las plumas eran más gruesas y más fáciles de sujetar. Según los historiadores, se usaron alrededor del siglo VI d. C. y aparentemente las plumas del ala derecha eran más cómodas para los zurdos, y las del ala izquierda para los diestros.

Al cambiar del pergamino (tejido de fibra vegetal) al papel, se necesitó una punta diferente, más fina, entonces se emplearon cuernos de animal, roca, piedras preciosas, caparazón de tortugas, e incluso bronce tallado. Fue hasta 1803 cuando se registró la primera patente de una pluma de acero, así las plumas se hicieron comunes incluso en la educación pública para los niños y el cálamo dejó de usarse.

En el siglo XIX eran muy pocas personas las que sabían escribir, por tanto las plumas y la misma escritura eran signos de distinción en la sociedad. La firma, como ahora, era el nombre del autor y la rúbrica, distintivo de aquella persona, que consistía en una serie de curvas y trazos complejos que asombrosamente se repetían de manera idéntica todas las veces que firmaban. En estos tiempos también se usaba el secante, que comenzó por ser arena para absorber la tinta excedente de la hoja, luego cambió al medio cilindro, que se pasaba una vez por encima de la hoja escrita para que recogiera la tinta de la hoja y pudiera meterse en el sobre o doblarse sin dejar manchas.

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Marcas y pasos en la historia

Waterman. En 1883 Lewis Edson Waterman crea la primera estilográfica y desde entonces la casa fabrica con el mismo principio plumas únicas; ninguna se parece a la otra, porque son hechas a mano. A lo largo de la historia del segundo productor de plumas en el mundo, se han perfeccionado en los diseños y funcionalidad. En 1904 inventaron el clip para poder lucir la pluma en el bolsillo con la seguridad de que la tinta no se derramaría dentro de la prenda. En 1913 Waterman introduce el sistema de suministro mediante palanca, la cual marcaría la tendencia en los siguientes 30 años.

Hacia 1929 comienza la relación con la moda, lo que los lleva a expandir su mercado ingresando al diseño de accesorios de gran calidad. En 1939 para celebrar el centenario de la marca, crean la pluma con garantía única de 100 años. En 2003 lanzan la línea Audace con diseños elegantes, divertidos y muy sexys para el público femenino.

John Loud. Él presentó en 1888 la patente para el bolígrafo que hoy conocemos, sólo que originalmente la ideó para marcar cuero. Fue hasta 1943 que se registra oficialmente el uso de la pluma como la conocemos hoy, gracias al periodista Laszlo Biro, quien inspirado en el diseño del norteamericano Loud, perfeccionó la idea de una imprenta, imitó los cilindros industriales, los compactó al tamaño ideal para la mano y además no ensuciaba los dedos.

En estos años de la guerra, Biro fue exiliado y llegó a Argentina, donde obtuvo financiamiento para su proyecto y ahí pudo ser industrializado y comercializado. El gran acierto de este invento es la “bolita” que gira en la punta y deja el paso libre a la tinta al momento de deslizarla en el papel, sin que la tinta se esparza como ocurría con la pluma de ave.

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OMAS

Omas. Inicia en 1925 en Bolonia y lleva el nombre por su creador Armando Simoni, OMAS: Officina Meccanica Armando Simoni. Su primer diseño estaba destinado a los médicos, tenía un pequeño termómetro en el cuerpo de la pluma, era un diseño más funcional que estético. Tiempo después de ser reconocido por los retos técnicos de sus diseños, la Corona italiana nombró a Somoni Cavaliere (caballero), nombre con el que se le conocería en adelante y le daría la proyección internacional a su compañía. Su objetivo es garantizar el placer de escribir a través de sus productos hechos a mano, únicos y exclusivos.

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Montblanc

Montblanc. Es quizá uno de los máximos referentes de materiales para escritura. La marca alemana desde su fundación apostó por lo simple, lo útil y refinado, por ello su nombre fue Simplo Filler Pen Co. En 1908 se establecieron en Hamburgo y comenzaron sus actividades comerciales. El nombre Montblanc no tardó en surgir, al parecer en una partida de póker alguien dijo a los fundadores que como la pluma se había convertido en el máximo utensilio para escribir, que era comparable a la cima del monte más alto de los Alpes italianos, de ahí surgiría el nombre. Al establecerse en París y Londres comenzaría el largo camino de una de las trademarks más famosas del mundo.

En 1913 la inconfundible imagen de la estrella redondeada se convierte en su logo y también una marca registrada, representa, por supuesto, el pico nevado del monte más alto de Europa y simboliza el compromiso de la más alta calidad y la mejor manufactura. Hacia 1926 la marca presentó una campaña de publicidad con su nombre en aviones que llamaron tremendamente la atención en más de 60 países.

En la actualidad son una marca de lujo que apoya diversas causas relacionadas con el arte y la cultura. Meisterstück tiene grabado el número 4810, la altura en metros de la punta más alta del Montblanc y simboliza la más alta calidad de cada pluma. Han patentado el corte en redondo de los diamantes con la figura de puntas redondeadas de la estrella inconfundible de la marca.

Estatus, éxito, logros y disciplina

Cabe mencionar que estas plumas se volvieron indispensables en las altas esferas sociales, de negocios y de la política; en 1963 el presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy inmortalizó la frase: “May I help you, Mr. Adenauer?” cuando le ofreció su Meisterstück 149 al canciller alemán Konrad Adenauer, quien no encontraba su propia pluma para firmar un acuerdo entre ambos países.

Las ventas de plumas fuente en la segunda década del año 2000 incrementaron un 5 % en promedio, la venta por Internet se duplicó en 2012 y fue cuatro veces mayor que en 2010, y la tendencia se ha mantenido. Para muchos sigue siendo un excelente regalo para un graduado o al obtener un ascenso en el trabajo, un logro es muy bien premiado con una pluma que refleje tu personalidad. Algunas escuelas europeas han tomado medidas drásticas para conservar el uso de las estilográficas entre los más jóvenes al solicitar que los trabajos de clase y las tareas sean escritos a mano y con pluma fuente porque, así dicen, se inspira a la excelencia y a la disciplina.

Cuando pienses en escribir y vengan a tu mente dispositivos electrónicos más que bolígrafos o plumas fuente, piénsalo dos veces, porque luego de sentir una rollerball de madera entre tus dedos, mirar las líneas de una estilográfica en la hoja, o ver al ejecutivo tomar del bolsillo de su saco una pluma de diseño especial que hace juego con sus mancuernillas, es probable que desees experimentar la sensación de escribir en un papel en blanco, plasmar con tu propio estilo en una nota tu firma y, ¿quién sabe?, sentimientos que atraviesen el océano.

Teresa Bernal

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