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Primer concierto físico en Inglaterra, considerado un fracaso

Después de meses de confinamiento, Reino Unido preparó el primer concierto, físicamente distanciado, con el músico Frank Turner.

Una multitud respetuosa asistió al evento con todas las reglas de distanciamiento. El concierto se realizó de principio a fin sin problemas de ningún tipo. Pero para los organizadores, el espectáculo “no fue un éxito”, tanto para ellos como para la industria de la música en vivo.

Desde las cancelaciones de conciertos de la cuarentena, organizadores de eventos alrededor del mundo han buscado la solución para volver al negocio, en una industria de las más afectadas. Desde trajes especiales hasta conciertos tipo autocinema, toda idea vale. 

Teorías, ejercicios y pruebas

Ejercicios como el del grupo The Flaming Lips, donde se encerraron (ellos y los espectadores) en burbujas para cantar algunas canciones, han sentado las bases para buscar cómo volver a los encuentros masivos. Cabe aclarar que el grupo anteriormente ya utilizaba las burbujas en sus recitales. 

El problema viene cuando parte del negocio de los festivales y conciertos era precisamente la entrada masiva de gente, situación que choca con la nueva normalidad. Resulta muy complicado conseguir las ganancias en accesos si los espacios deberán estar muy por debajo de su capacidad. No es negocio.

Programa piloto en Inglaterra 

Como parte de un programa piloto respaldado por el gobierno, sólo 200 personas asistieron al lugar con capacidad para 1,250 personas y todos siguieron las pautas de seguridad: controles de temperatura, uso obligatorio de cubrebocas, desinfectar el foro, rutas de flujo unidireccionales, uso restringido del baño y algunas más. Si bien por ese lado tenemos un evento exitoso, el evento no ganó el suficiente dinero para cubrir los costos operativos del lugar, y eso fue incluso antes de que se dedujera la tarifa del artista.

Si bien el concierto, al estar apoyado financieramente no implicaba un gasto para organizadores, staff y el propio músico, no es posible pretender que habrá ganancias con menos del 10% del boletaje vendido y con asistentes que aún no sienten la comodidad de consumir como lo hacen en un ambiente de fiesta.

Qué sucedió en el concierto

Ally Wolf gerente del foro Clapham Grand,  dijo que si bien Turner se armó un gran set, el piloto en sí mismo “no era un modelo financiero en el que la industria pueda confiar remotamente para llegar a ser sostenible”. Lo que podría dañar legítimamente lugares más pequeños debido a la pérdida de ingresos. “No puede ser el futuro de la música en vivo”, agregó Wolf. “No puede ser el futuro de los lugares”.

Por otro lado, el músico dijo que toda la experiencia se sintió como una “noche extraña y emocional”. Afirmó que este concierto fue un buen ejemplo de cómo los artistas y la audiencia pueden “cumplir con éxito las restricciones planteadas por el gobierno”. Sin embargo, lo hizo sabiendo que había una posibilidad de “esta configuración específica (no) funcionaría”.

“Este no es el comienzo de una serie de espectáculos como este, que lleve a la bancarrota a todos los involucrados”, escribió Turner en un comunicado. “Pero fue, como digo, un gesto de cooperación, un intento de sentir la situación con el objetivo de dar pasos en una mejor dirección”.

Una fanática respondió las palabras de Turner diciendo: “Si. La música en vivo realmente importa. También es importante para la audiencia. Todos los que piensan que es solo entretenimiento no tienen ni idea. Te hace sentir vivo, puede sanar, te hace amigo de extraños, te da alegría y tienes muchos recuerdos durante mucho tiempo. Que haya una vacuna pronto”.

Las lecciones que deja

El concierto de Turner y el programa piloto fueron en su conjunto en éxito para el artista y los pocos fans, pero un fracaso como modelo para la industria. Se deberán seguir haciendo pruebas y aprendiendo de los errores hasta llegar al punto en que todos resulten beneficiados.