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Rancho El Fortín, excelencia en vinos mexicanos

La historia de la Vinícola El Fortín se remonta a 2007, cuando la familia Ramón Valdés adquirió un rancho ubicado a las afueras de Monclova, que, con la asesoría de Francisco Milmo se convirtió en uno de los epicentros de la cultura vitivinícola de una región que vio nacer la producción de uva para vino en nuestro país.

Una empresa que ha crecido bajo la promesa de “producir vinos de alta calidad para que la gente pueda disfrutar de un buen vino hecho en el desierto de Coahuila”, y una familia que se ha encargado de darle importancia a cada proceso de los vinos, desde la plantación hasta la botella. Hoy, sus viñedos producen las variedades Cabernet Sauvignon, Merlot, Malbec y Shiraz, ensamblando cinco etiquetas distintas.

Un menú memorable

La semana pasada asistimos a una cena en compañía del joven enólogo de la bodega, Roberto Díaz, quien nos platicó acerca de las posibilidades de tres importantes etiquetas que llevan su sello distintivo. Una velada que inició con la degustación de Merlot 2017, una expresión equilibrada con tonos medios de frutos rojos y frescos, con un toque final de vainilla, de esta variedad francesa.

El primer maridaje fue Edición Especial Malbec Rosé 2019, un rosado joven cuyas ventas se recaudaron para la prevención del cáncer de mama; acompañado de un aguachile de camarón muy especial. Por otro lado, el segundo tiempo, un filete de res con puré de papa se sirvió junto con Ensamblaje, la icónica mezcla de Cabernet Sauvignon con Shiraz de El Fortín.

Cerramos esta gran experiencia con un pastel Príncipe Alberto maridado con el Merlot que tanto nos gustó al inicio de la noche, sin duda, una etiqueta muy versátil que sorprendió a todos los asistentes.

A la fecha, Vinícola El Fortín ha obtenido cuatro medallas de oro en concursos nacionales e internacionales, logrando formar parte de los 33 vinos mexicanos mejor puntuados del año pasado y posicionándose con su rosado entre los mejores 50 vinos mexicanos de su categoría.

No tenemos dudas de que, con su llegada a la Ciudad de México, esta bodega coahuilense crecerá en reconocimiento y será una de las favoritas de los habitantes de la capital durante los próximos años.