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Región patagónica: La odisea se tiñe de blanco

Brenda Navarro Morales

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La variedad y la belleza de los paisajes que cubren el sur de Argentina ayudan a reconocer que incluso en el mundo natural hay exclusividad, pues la región de los Andes patagónicos no es para cualquier ser humano: se necesita de un gran espíritu de aventura y tenacidad para desear pasar las vacaciones en un lugar tan cercano al fin del continente americano.

Patagonia: misterios y leyendas.

La Patagonia se ha construido con base en leyendas y mitos que se han transmitido por medio de la tradición oral. Sus primeros habitantes fueron diversas comunidades como los mapuches, tehuelches, entre otros. Cada una de estas poblaciones construyó relatos sobre la creación de la lluvia, la nieve y el viento, símbolos de la región. Cierto o no que los dioses de las primeras comunidades de esta zona hayan creado a base de sus lagrimas las maravillas de la naturaleza que emergen de entre los glaciares, la realidad es que ninguna persona que visita la Patagonia puede abstraerse de su belleza, tan blanca, seductora y mítica.

El extremo sur del continente americano logra imponerse entre una cordillera que la cubre y el Océano Atlántico que la baña cuidadosamente, por ello, es una conjunción perfecta de lagos, ríos, montañas, valles y nieve que vuelve una odisea su recorrido y nos convierte en el Ulises que sale victorioso y conquistador.

Magnificencia y adrenalina.

Cuando se piensa en visitar Argentina, el destino más común es Buenos Aires, sin embargo, la región de la Patagonia es uno de los lugares más visitados del país, y no es para menos, sus numerosos paisajes y sus bellas costas bien lo valen.

Patagonia se divide en cuatro provincias: Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz. La provincia de Neuquén no es una zona turística por tradición, sin embargo, la ciudad de Villa Traful es uno de los lugares con más belleza en el continente, su ecosistema es una transición entre la estepa y el bosque, por lo que, tanto el río, como el lago Traful, te recibirán con pobladores deseosos de vender frutas de invierno, pan casero y la oportunidad de pescar o pasear entre los rápidos con un kayak. Debido a que su población es pequeña, la intimidad será uno de sus grandes beneficios, por lo que podrás disfrutar de una tranquila tarde admirando el peculiar estilo arquitectónico del lugar y la amabilidad de sus habitantes. Sus cabañas o las zonas destinadas a acampar son una gran opción, ten la seguridad de que por la noche, mientras descansas, tus únicos acompañantes serán la luna, las estrellas y los peces nadando en el fondo de sus aguas dulces.

Si lo que buscas es un buen lugar para refrescarte con aguas limpias, crisálidas y cristalinas, la mejor zona es la provincia del Chubut, ubicada sobre la costa. Además de contar con el balneario más austral de Argentina, tendrás la oportunidad de observar a las ballenas paseándose por el azul del mar. Por su parte, la provincia de Santa Cruz se caracteriza por poseer el Parque Nacional Los Glaciares, que cuenta con el glaciar Perito Moreno, cuyo frente mide cinco kilómetros de longitud y sesenta metros de altura. Los visitantes pueden gozar de su vista a solo 400 metros de distancia, en instalaciones diseñadas primordialmente para ello, aunque también es posible transitarlo, con ropa y calzado especial de la mano de guías altamente entrenados y con gran conocimiento de la zona.

Mención aparte merece la ciudad de Ushuaia, rodeada por los Andes Fueguinos, cubierta de bosques y glaciares, esta ciudad es la más austral del mundo. Posee centros de esquí nórdico, alpino, snowboard, trineos, motos de nieve, entre otras.

Pero no todo es adrenalina, para quienes son amantes de la historia, Ushuaia es el hogar de la Estación del Fin del Mundo. El tren recorre el sendero que transitaban los presidiarios a principios del siglo XX y puede trasladarte al Parque Nacional Tierra del Fuego, tradicional en Argentina por contar con costas marinas que pertenecen tanto al Océano Atlántico como al Pacífico.

Es en la provincia de Río Negro donde se encuentra la espectacular ciudad de San Carlos de Bariloche, ubicada a las orillas del lago Nahuel Huapi; tiene numerosos lugares de interés turístico, como el Cerro Catedral, el centro de esquí más importante de América del Sur, el Cerro Tronador, el Centro Cívico, Colonia Suiza y Las Grutas, el centro balneario más importante, pues posee exquisitas playas de arena fina y acantilados suaves.  Se dice que es uno de los pocos lugares donde las cuatro estaciones del año se pueden sentir con especial énfasis: en verano se puede disfrutar de la amplia gama de colores verdes de los bosques, las flores multicolor y el inmenso color azul del lago Nahuel Huapi. En otoño, el rojo y el amarillo permiten un paisaje casi surrealista. Y en invierno, el blanco de la nieve se despliega silencioso pero imponentemente para esperar a la primavera, que llega con rojos tulipanes y amarillas retamas que anuncian el inicio de un nuevo ciclo.

La fabricación de chocolates es de la más alta calidad y su comercio internacional es un distintivo de la ciudad. Sucede que no se puede visitar Bariloche sin probar la variedad de éstos exquisitos manjares.

Actividades inagotables para almas intrépidas.

El enigma que encierra la Patagonia genera un gran magnetismo del que no podemos escaparnos. Nos enfrenta a una realidad inexorable: el pequeño cosmos que significa nuestro cuerpo frente a la sublime majestuosidad de la naturaleza. Navegar rumbo al fin del mundo: el esplendor del océano Atlántico permite que la Patagonia tenga hermosos lagos, ríos transparentes y canales que en toda su literalidad lleven al fin del mundo. En contraste, algunas de sus costas permiten disfrutar de playas cubiertas de la más fina y blanca arena. Glaciares estremecedores: como los eternos testigos del tiempo que son, los glaciares permiten admirar su grandeza a todos aquellos que los visitan. Es así que, quienes disfrutan de las travesías extremas pueden encontrar en estos lugares la oportunidad de vivir una experiencia inolvidable rodeada de enigmáticos hielos continentales. La realidad es que la Patagonia argentina está sólo al alcance de quienes se atreven a vivir con emociones extremas, tal es el caso de tener la oportunidad de pisar los grandes hielos que alguna vez se derretirán, por imposible que parezca. El pasado que se revela: La famosa “Cueva de las manos” es considerada por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad, al ser un auténtico santuario del arte rupestre. Las excursiones guiadas permiten observar las pinturas de 800 manos y diversas escenas de cacería, en medio del cañadón del Valle del Río Pinturas. Existen restos fósiles y museos temáticos en donde los vestigios que datan de millones de años nos dan la oportunidad de enfrentarnos cara a cara con el mundo que cualquier turista de alto mundo debe de conocer. Te cambia la vida, al ser toda una odisea.