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El ritual del brindis

Un estado de comunión que estrecha nuestros lazos y nos une estrechamente en torno a una bebida, el brindis simboliza esperanza, cariño, admiración y gratitud. 

Se dice que el brindis comenzó en la antigua Grecia. Durante los grandes festines y banquetes se ofrecían bebidas a los asistentes, donde antes de comenzar el agasajo, como una muestra de confianza hacia sus invitados, los anfitriones debían alzar la copa y dar un trago a su bebida, para demostrar que era seguro beber de ella, pues no estaba envenenada.

Sin importar su origen, el valor del brindis se encuentra en desear y compartir los mejores deseos con nuestros seres más cercanos. Hoy, es uno de los momentos más especiales dentro de una celebración, convirtiéndose en un espacio único y muy íntimo en el que las miradas se cruzan y se llenan de agradecimiento, de dicha y anhelo por ver nuestros sueños materializados.

Es cierto que este ritual mantiene un protocolo que es importante seguir para lograr que esta experiencia sea profunda y llena de alegría. Así que prepara tus copas, porque aquí te indicaremos paso a paso cómo lograr el mejor brindis, ¡salud!

Burbujas (¡claro!): por supuesto puedes brindar con otro tipo de vino e incluso con destilados, pero hay que admitir que los espumosos siempre serán los consentidos de la celebración. Para ello puedes elegir champagne o Cava, son deliciosos, pero nues-tra recomendación es hacerlo con Prosecco, ya que ofrece notas más sutiles y frescas que encantarán a tus invitados.

Siempre en frío: antes de servir el vino, asegúrate que esté a una temperatura adecuada. Si no tienes un termómetro en mano, introduce la botella en un recipiente con hielos y agua: el secreto es que inclines la botella para que se cubra por completo y que esperes al menos 20 minutos; estará lista para servirse entre 6 y 8 °C. Recuerda que al momento de descorchar no debe salir disparado el corcho a los invitados ni sonar de forma estrepitosa.

Buenas copas: sirve el Prosecco en copas flauta de cristal para apreciar su gama aromática y la línea de burbujas. El vino debe llenar sólo 3/4 partes de la copa; primero sirve a la mitad, espera un par de segundos y sirve el resto para acotar derramar la espuma.

Los invitados listos: antes de comenzar el brindis debes asegurarte de que todos los asistentes tengan suficiente Prosecco en su copa. Si eres invitado y por alguna razón la tuya está vacía, comunícalo de forma discreta.

El momento ideal: el brindis puede ocurrir al comenzar la reunión o unos minutos antes de que concluya la cena, justo antes del postre. De ser el anfitrión, llama discretamente la atención de tus comensales y di unas breves palabras; posterior a esto, levanta la copa a la altura de tus ojos mientras dices a todos ¡salud!

¡Que choquen las copas!: si es una reunión íntima o entre amigos, acerquen sus copas hasta escuchar el sonido del cristal (pues es símbolo de buena suerte), pero si se trata de un evento muy formal, con levantar la copa a la altura de los ojos es suficiente.

Actitud de un conocedor: nunca interrumpas al anfitrión y jamás brindes con la copa vacía. Al brindar siempre mira a los ojos, y si por alguna razón no deseas beber esa noche, da tan sólo un sorbo pequeño en señal de cortesía.

Felices fiestas, ¡que lo disfruten!