1

Sauvignon blanc: La nueva consentida mundial

La Sauvignon Blanc, también conocida simplemente como Sauvignon, es considerada, justo después de la Chardonnay, como la variedad más fina entre las cepas blancas de origen francés, pero ya con una clara pertenencia mundial. Su ascenso al trono mundial se dio a finales de la década de 1980, inicios de los 90, sobre todo con la aparición del Sauvignon blanc de Nueva Zelanda, especialmente el de Marlborough, que hizo renacer al proveniente de los viñedos franceses, a la par que enólogos y viticultores de todo el mundo buscaran zonas “frías” cuyos vinos pudieran competir con este vino neozelandés.

Sinónimos y Origen

Otros nombres con los que es conocida la Sauvignon Blanc son Fumé Blanc, Muskat Sylvaner, Puinechou y Sauvignon.

Etimológicamente el nombre Sauvignon proviene de la contracción de sauvage (salvaje) y vignon (viña), de lo que podemos deducir que se trata de la perfecta adaptación a su entorno de una viña salvaje francesa.

Es una variedad vinífera procedente de la región de Bordeaux o Burdeos en Francia, aunque algunos otros autores citan su origen en el Alto Loire en el centro del país.

La Sauvignon Blanc en el mundo

Además de sus natales Francia, España e Italia puede encontrársela en todo el mundo, sobre todo reúne cada vez más adeptos en el Nuevo Mundo Vitivinícola. Como decíamos, a partir del éxito de Nueva Zelanda, muchos de estos países buscaron zonas frías donde producir varietales que pudieran competir con estos. Y hoy podemos encontrar muy buenos exponentes en Australia destacándose los de Margaret River, Victoria o South Australia. En Chile los mejores son los del Valle de Casablanca, así como los provenientes de las zonas del Sur como Malleco, Bio Bío o Itata. En la mencionada Nueva Zelanda, además de su majestad Marlborough, también podemos encontrar muy buenos vinos en Martinborough o South Wairarapa, Canterbury y Nelson. Sudáfrica produce sus varietales en zonas como Elgin Bay, en Durbanville o Paarl. En México destacan los de Baja California; en Argentina los de Mendoza y Patagonia; Canadá incluso produce algunos magníficos Ice Wine de esta variedad.

Es especial el caso español, ya que es una variedad de uva para vinificación recomendada en las comunidades autónomas españolas de Extremadura, Cataluña (en especial en la DO Penedés) y la Comunidad Valenciana; asimismo está autorizada en Castilla y León, donde produce excepcionales vinos en la DO de Rueda, donde se suele mezclar con Verdejo, así como en Andalucía, Aragón, Baleares, Castilla-La Mancha, Región de Murcia, Navarra, País Vasco y La Rioja.

Como todo habitante de este mundo vitivinícolamente globalizado, esta cepa logra obtener una gran influencia del lugar donde se cultive. Se adapta a las distintas temperaturas y suelos logrando aromas y sabores muy influenciados por estos. Por ejemplo:

  • En el Valle del Loire o Loira, los suelos calizos hacen que en ella se perciban notas a cítricos como limón, pasto recién cortado y notas muy minerales.
  • En Bordeaux o Burdeos, los suelos de grava producen aromas distintivos a especies como orégano y tomillo, aunque también están presente los frutales.
  • En California, los suelos arenosos y una mayor insolación dan un vino con características frutales como higo y melón.
  • En Nueva Zelanda, la influencia de la región da sabores a cítricos, creando vinos muy frescos y alegres.
Características de la variedad y del racimo

El racimo es de tamaño muy variado, puede ir de pequeño o medio a grande; es normalmente compacto y de forma cilíndrica. Las bayas son de tamaño pequeño a mediano, de forma redonda y color amarillo verdoso que vira a amarillo-dorado con una mayor insolación. Su mosto tiene un grado medio alto de azúcar con buena acidez y bastante aromática.

Es una cepa que resiste muy bien el frío. Es vigorosa y de fertilidad media. Su brotación es temprana, por lo que su riesgo de heladas es muy alto. Su ciclo de maduración (envero- vendimia) es muy corto con una maduración tecnológica (esto es que está lista para ser cosechada) muy temprana y una alta sensibilidad a la sobremaduración, así como a la sequía. Las producciones son medias-bajas y se aconseja una poda larga.

1

Tipos de Vinos

Su versatilidad es muy alta, casi para todos los gustos y los tiempos. Es capaz de producir vinos elegantes, refrescantes, secos, agresivos, aptos para añejar o simplemente intensamente frutales, ligeros y listos para beber.

Es una variedad que se puede presentar como mono varietal, o bien combinada con Sémillon, Chardonnay, Chenin blanc, Riesling, etcétera, dando en ambos casos muy buenos resultados.

Los aromas primarios que emanan del Sauvignon Blanc suelen ser:

  • Herbáceos, recordando a hierba o pasto recién cortado, boj o seto, perejil, estragón o grosellas verdes.
  • Vegetativos: pimientos verdes, jalapeños, aceitunas verdes y espárragos.
  • Florales rosas blancas, acacias, jazmín y azahares.
  • Frutales como cítricos, piña, mango, melón verde.

A veces tiene acentos ahumados y un sabor ligeramente picante, que resalta su potencia aromática en el paladar; así como otros aromas muy complejos como miel, bizcocho; minerales como yesca, pedernal o incluso pólvora; o el que es conocido como “pipí de gato” que se acepta como un descriptor válido del almizcle; y que se desarrolla en esta variedad cuando proviene de suelos calizos como los del Alto Loire y con el paso del tiempo. Esta característica se encuentra sobre todo en los vinos provenientes de Sancerre y de Pouilly Fumé.

El Sauvignon Blanc es un vino para beber preferentemente joven, no está pensado para envejecer. Aunque algunos enólogos se animan a hacerlo convivir un tiempo con la madera de roble logrando ejemplares excepcionales, que igualmente conservan su identidad. La fermentación en barrica produce una gama de sabores de frutas tropicales, a piña, banana, guayaba, miel mezclados con notas ahumadas. Esta característica se la encuentra en los Fume blanc sobretodo provenientes de Estados Unidos.

Maridajes

El vino elaborado con Sauvignon Blanc es ideal para ser servido como aperitivo debido a su alta acidez, así como para acompañar mariscos, pescados, comida picante, pastas con frutos de mar, aves, queso de cabra, etc.

La temperatura de servicio de un Sauvignon Blanc, la cual le permite al vino exponerse delante de nosotros destacando sus aromas y sabores, ronda entre 8° y 10°, no más de 12 si proviene de una fermentación en barrica.

shutterstock_94624246

Conclusión

La Sauvignon Blanc es de esas variedades que nos puede dar más que un simple momento de esparcimiento vitivinícola, si bien en la gran mayoría de los casos es una cepa que nos ayuda a “pasar el rato”, también un buen Sauvignon será un perfecto acompañante para un platillo o para una velada memorable.

Puede ser el nexo de una plática entre amigos, así como el telón de fondo de una cena romántica.

Comparándola con una persona: aunque algunas veces puede ser vista como frívola, si le dan la oportunidad nos puede sorprender con una “inesperada” profundidad y visión del mundo.

Hasta el próximo abrazo de copas…y recuerde: esperar que un vino se muestre magnífico, puede llevarnos a la decepción o al séptimo cielo.