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Singapur, la perla de Asia

Ubicado en el sudeste asiático, es uno de los destinos que en los últimos años han alcanzado niveles de atracción como nunca antes se ha visto. 

Símbolo de prosperidad, Singapur es una nación en la que confluyen las tradiciones con el carácter cosmopolita que la ciudad ha alcanzado y, como todas las grandes urbes, cuenta con una gran variedad de puntos para recorrer. La ciudad se ha posicionado en el lugar 16 a nivel mundial dentro de los mejores sitios para vivir.

Para sumergirnos en las raíces de sus tradiciones, Singapur cuenta con uno de los barrios indios más peculiares del plantea. Little India concentra en unas cuantas calles la esencia de aquel país que encontró espacio para extender su espíritu milenario lleno de aromas, colores, prácticas espirituales y gran variedad de objetos artesanales.

Sus calles albergan templos hindús y budistas de un valor invaluable. Entre estos centros de oración destacan el Sri Veeramakaliamman y Sri Srinivasa Perumal, ambos situados en la Serangoon Road, su calle más famosa. Cerca de ésta también se pueden visitar dos antiguos templos budistas, Sakya Muni Buddha Gaya y Leong San See.

Metrópoli y naturaleza 

A la par de este barrio tradicional, la ciudad presenta verdaderos destellos de modernidad donde el diseño y la arquitectura armonizan con la esencia del propio país lleno de vegetación, y es que uno de los atractivos a visitar son los jardines verticales conocidos como Gardens by the Bay.

Considerados dentro de los jardines más bellos del mundo, se sitúan entre el mar y la parte trasera del hotel Marina Bay Sands, se diferencian del resto de áreas verdes de la ciudad por las zonas donde se concentran los llamados superárboles (Supertree Grove). Estas estructuras forman jardines verticales de entre 25 y 50 m, que son totalmente sostenibles gracias a sus células fotovoltaicas, que acumulan energía durante el día, para mostrarla en forma de luz durante la noche haciendo de este lugar hermoso en la claridad y reluciente en la oscuridad.

Dentro del rasgo cosmopolita de Singapur sobresalen tres torres de 55 pisos conocidas como Marina Bay Sands, que albergan un hotel, un museo de arte y ciencia, dos teatros, varios restaurantes, un centro comercial y un enorme casino. Las torres están de alguna manera enlazadas por una enorme plataforma superior en forma de barco que lo con- vierten en uno de los hoteles más espectaculares a nivel internacional.

El edificio cuenta con una piscina elevada considerada la más larga del mundo que se encuentra en la terraza, desde donde se disfruta la mejor vista de la ciudad al asomarse a un borde invisible situado a 200 m. A esta piscina sólo se puede acceder alojándose en el hotel, pero es posible disfrutar la panorámica subiendo al mirador en el piso 57 pagando una entrada de 15 euros.

Entre lo milenario y lo actual

Otro de los puntos que sin duda forman parte del recorrido clásico por Singapur son las calles que adoptaron los migrantes árabes y malayos. Su principal labor es la de comerciar todo producto de sus tierras y, por supuesto, no dejan de lado sus prácticas espirituales, las cuales se ven materializadas en la Mezquita del Sultán, edificación de las más importantes en su tipo junto con el palacio dedicado a la misma figura.

La parte marítima de la ciudad resulta otro imán para el viajero, puesto que se puede recorrer parte de la ciudad en embarcaciones y atravesar de un punto a otro por inmensos puentes. Frente a Marina Bay Sands se encuentra una bahía en la que se concentran algunos de los edificios más emblemáticos de Singapur, además de Merlion, una estatua de 9 m, mitad pez y mitad león, que representa el pasado pesquero de la ciudad y los orígenes de su fundador.

Se puede cruzar el río de Singapur por el puente peatonal de acero de doble hélice, que simula la estructura del ADN para después seguir por una parte del circuito de Fórmula 1, que se celebra año con año. Al final del paseo se encuentra el Teatro Esplanade, que está compuesto por dos grandes edificios que recuerdan a los durián, la maloliente fruta local.

Como parte de la experiencia, el conocedor tiene que probar, además de grandes restauran- tes de lujo, la gastronomía local: en las calles de Singapur se localizan los puestos de comida conocidos como hawkers, los cuales cumplen con las expectativas de los comensales al ofertar platillos tradicionales que fusionan ingredientes de mar y tierra aromatizados por las típicas especias asiáticas acompañadas de bebidas refrescantes hechas a base de frutos y licores emblemáticos de la región o la soda elegida.

Para cerrar con broche de oro este recorrido, uno de los sitios obligados para visitar y disfrutar del clima tropical es la isla de Sentosa, vocablo malayo que significa paz y tranquilidad. Entre sus atracciones turísticas destaca Palawan Beach, que cuenta con un puente colgante que permite llegar al punto más cercano de Asia a la línea del Ecuador.

Otra playa que destaca es la Siloso, ideal para practicar deportes al aire libre, mientras que Tanjong Beach es la menos visitada y más tranquila para todos aquellos que deseen conectar con el sol, la arena y, por supuesto, el mar.

Totalmente a la vanguardia

Singapur es una ciudad que parece estar en el futuro en el tiempo presente; su fuerte y sólido desarrollo económico y tecnológico la convierten en un mundo donde los robots (HOSPI) ya son parte del personal de hospitales: asisten a los médicos para transportar medicamentos y llevar los aditamentos clínicos que se requieran. Finalmente, la telefonía móvil es una de las más eficientes del mundo y los métodos para medir la contaminación y la demanda de energía eléctrica hacen de este país uno de los más avanzados.

De esta manera la conjugación de lujo, tradición, hospitalidad, y una manera diferente de ver y vivir la propia existencia, hacen de Singapur la perla de Asia.