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Los tés más buscados

Sin necesidad de adornos extravagantes, hay una bebida que encapsula la esencia milenaria de la pasión por la búsqueda de algo extraordinario. y sin duda, el té lo es. 

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El interés por el té se deriva de la nobleza que esta bebida es capaz de desplegar en cada sorbo etéreo. Recordando que debe venir de la Camellia sinensis, -y aunque menta, manzanilla o el mismo rooibos son con frecuencia agrupados en el grupo, si no tienen Camellia simplemente no son verdaderos tés-, las opciones se hacen limitadas a una sola planta que se adecua a un clima semitropical y, dependiendo de su variedad, ya sea sinensis o assamica, muestra su nivel de adaptación a temperaturas menores o mayores, desarrollando así hojas más pequeñas o grandes, según sea el caso.

Lo anterior le permite expresar diferentes características y perfiles de acuerdo con su lugar de procedencia, y afinidad a ciertos pasos de procesamiento que generan muchas opciones en el mercado para elegir, existiendo así cinco grupos:

Té blanco

Es el más sutil en sabores, delicado y elegante. Este té se somete a la menor cantidad de procesos: las hojas son cosechadas, se dejan marchitar y luego son secadas. Su selección se enfoca en el brote superior y a veces a las dos hojas cercanas a éste. Entre los más populares está: Silver Needle de Fujian China, con su delicadeza y textura cremosa, con un precio de 9.000 pesos por kilogramo.

Té Verde

Requiere más pasos de procesamiento que los blancos, pero menos oxidación, es por esta razón que la hoja verde permanece así. Mientras que los tés verdes japoneses son procesados al vapor, los chinos se producen sobre una fuente de calor directa, por lo que las hojas van en tonos de verde pálido a oscuro. Los aromas cubren un amplio espectro entre mantequilla, herbal y ahumado, hasta cárnico y umami.

Entre los tés verdes más buscados está el Gyokuro, que hace referencia a su color jade, razón por la cual en el distrito de Uji en Japón, las plantaciones se protegen del sol semanas antes de la cosecha con la intención de incrementar aminoácidos, generando un aroma y sabores únicos. Su proceso de utilizar vapor permite conservar su brillante color. Aunque se trata de una de las variantes más consumidas en el mundo, cabe destacar que los mejores oscilan en 13.000 pesos por kilo.

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Oolong

Es el té semioxidado y el más complejo de producir. Los mejores vienen de Taiwán y China. Se requieren muchos pasos en su proceso, y éstos a su vez pueden tener muchas variantes. De los más famosos oolongs incluyen al Vintage Narcissus, el cual es uno de los más raros que existen. Es cultivado en la montaña Wuyi y para poder obtener su sabor las hojas son oxidadas a un 60 %, resultando en toques chocolatosos, florales y amaderados. Su precio es de 130.000 pesos por kg.

Té negro

-O rojo, como se le conoce en China-, tiene un amistoso proceso que lo hace el más común en el mercado. Algunos ejemplos son Darjeeling, Assam, Ceylon y Keemun, relativamente fáciles de encontrar. Son muy oxidados, potentes y hasta maltosos. A diferencia de los demás, se clasifican en niveles que dependen de la entereza de sus hojas; por regla general, entre más rota o triturada la hoja, más intensa será la infusión.

Sin embargo, a pesar de lo accesible que puedan ser, podemos encontrar versiones muy codiciadas como el Gorreana Broken Leaf Black Tea, el cual es de color cobrizo con notas frutales, proviene de una de las plantaciones más antiguas de Europa y de la última en aún producir. Ensambla varios exponentes, aunque el té negro con hoja rota, que consiste en sólo la tercera hoja de cada planta, lo lleva a un precio de 8.100 por kg.

El Pu´erh

Se trata de un estilo fermentado de la provincia de Yunnan en China, y se divide en dos vertientes: sheng/crudo y shou/cocido, los cuales, después de su fermentación, se envejecen por meses o años y se comercializan en forma de medallón con la añada de la cosecha en la etiqueta. Esto los hace codiciados en casas de subasta y de los más potentes e ideales para armonizarse con ciertos tabacos.

Un Pu’erh reconocido por su rareza es el Poo Poo Pu-Erh, el cual es producido actualmente en Taiwán. Su proceso consiste en remover cuidadosamente las hojas de té del excremento de un insecto local, logrando así un producto cuyo precio alcanza los 20.000 pesos por kg.

La realidad es que aunque todos son elaborados con la noble Camellia sinensis, lo que amerita pertenecer a cada grupo tiene que ver más con el nivel de oxidación -entre más oscuras las hojas, mayor exposición al oxígeno-, y los procesos que pueden incluir métodos tales como rostizado, al vapor o calor irradiado, lo que sumado a su lugar de origen y procesos únicos, generan todo un tesoro por descubrir perfilando sus características finales.

No es de extrañar, por tanto, que el té esté cotizado como las más finas joyas, derivando en excentricidades alrededor del mundo: por ejemplo, la bolsita de PG Tips Diamond, adornada con 280 piezas de diamantes para celebrar su 75 aniversario, costó 300.000 pesos cada una…