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Una mirada hacia la comercialización vinícola mundial: evolución de países emergentes en producción y consumo de vino

Panorama mundial: producción y comercialización

Las más recientes cifras presentadas por parte de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) sobre la producción vitícola mundial, están calculadas en 281 millones de hectolitros, mismas que han decaído en un 4 % en la última década.

El principal productor de vino en el mundo es Italia, seguido de Francia, España, Estados Unidos y Argentina. El consumo mundial de vino está estimado en 245 millones de hectolitros y continúa en ascenso a pesar de los altibajos registrados en la última década, por lo que se actualmente se encuentra en recuperación. Las exportaciones internacionales siguen incrementando y representan 102 millones de hectolitros del total de la producción global, esto significa que sólo el 36 % de la producción total es comercializada mientras que en cifras de importaciones globales, éstas suman 97 millones de hectolitros.

 

Los países catalogados como top wine exporters a nivel mundial son Francia, en primera posición, seguida de Italia, España, Estados Unidos y China. Por otro lado, dentro de los top wine importers encabezando la lista se encuentra Reino Unido, quien actualmente representa uno de los países que más influencia tienen sobre los productores a nivel mundial por ser uno de los mercados más exigentes. Para los exportadores que buscan incursionar hacia otros países, contar con presencia comercial en Reino Unido resulta uno de sus más fuertes referentes. La comunidad londinense, además de ser una gran consumidora de vinos, cuenta con las publicaciones enológicas y con los críticos más respetados, así como las escuelas de sommeliers más exigentes como lo es la Court of Master Sommeliers. Después se encuentran: Alemania (aficionado del vino blanco), Países Bajos, Bulgaria y Francia.

Los altibajos en la producción mundial han obligado que los precios de importación incrementen hasta en un 8 % según cifras de la OIV, debido a que la demanda se ha mantenido. Por ello, el mercado vinícola se convierte en un negocio para los importadores y exportadores debido al pago de impuestos y cuotas arancelarias que deben de cubrir para la comercialización.

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Gastos de importación y exportación

Todo movimiento comercial de importación y exportación implica distintos gastos que van desde la elaboración del producto hasta los gastos de transporte, como los contenedores con refrigeración de uso marítimo y terrestre, que suelen ser más costosos. Sin embargo, esto asegura un adecuado almacenamiento durante su transportación.

Otro de los gastos es la aplicación de seguros según el valor de la mercancía para prevenir cualquier incidente menor o mayor con el producto, así como servicios de carga y descarga, manejo y almacenaje efectuados hasta la llegada a su destino.

La Ley de Comercio Exterior establece cuotas compensatorias y bases gravables para la comercialización de los vinos según cada país, mismas que son susceptibles de acuerdo con el tipo de cambio de la moneda del país en tránsito y que también depende del valor en aduana de la mercancía comercializada, siendo susceptible del pago cuotas arancelarias, las cuales encarecen el producto.

 

Pago de impuestos

En la Unión Europea, el vino es considerado como un “complemento alimenticio” y por lo tanto, el pago de impuestos es muy bajo, mientras que en México el vino se clasifica como una “bebida alcohólica”, siendo susceptible a una mayor carga de impuestos tanto para productos de origen como de importación.

Dentro de los impuestos a cubrir se ubican dos, el Impuesto Especial sobre Productos y Servicios (IEPS) y el Impuesto al Valor Agregado (IVA). El IEPS va desde un 25 % para productos cuya graduación alcohólica es de 13.5° de alcohol volumen, y hasta un 30 % si su graduación oscila entre los 13.5 a los 20° de alcohol volumen. Este impuesto en la Unión Europea equivale a un 0 % en vinos tranquilos y espumosos, donde sólo se cubre un impuesto mínimo sobre la fabricación excepto Francia, que a partir del 2013 aplica un impuesto simbólico por temas de crisis económica.

Asimismo, el IVA en México corresponde a un 16 %, mientras que para la Unión Europea equivale a un 21 %, el cual tiene ligeras variaciones entre países.

En España se encuentra la tributación más baja de toda la Unión Europea llamada “tipo 0”, seguida de Italia, Austria y Luxemburgo, las cuales contrastan con la elevada tributación de países como Suecia, Irlanda, Finlandia y Gran Bretaña. A pesar de ello, México está considerado como uno de los países que más impuestos recaban por la comercialización de los vinos.

 

Comercialización del vino en México

En los últimos años, nuestro país se ha convertido en un mercado muy atractivo para los productores e importadores de vino porque refleja tasas anuales de crecimiento en consumo de vino que van de un 12 a un 14 % ocupando con ello, en un ranking de 50 países, el lugar 25 de los países más atractivos del mundo en la comercialización de vinos, según la agencia británica Wine Intelligence, en su más reciente reporte de enero del presente año.

Las últimas cifras confirman que en nuestro país se consumen anualmente 70 millones de litros, de los cuales, 20 millones son de vino mexicano y el resto (50 millones), son de vinos de importación, y dado su crecimiento año con año el mercado resulta sumamente atractivo para los productores de todo el mundo.

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El vino más consumido en México es el mexicano, a pesar de sus precios, seguido de Chile y España. Sin embargo, el consumidor continúa bebiendo más vino y lamentablemente aún la oferta no es suficiente para abastecerlo, ya que de cada 10 botellas consumidas, 7 corresponden a vinos de importación.

Dicha situación es similar en países con crecimiento como Estados Unidos, Canadá, Japón e incluso China, quien encabeza la lista con alto crecimiento anual calculado en un 15 % y que en la última década ha logrado duplicar sus hectáreas de plantación de 560.000 a 1.384.000, las cuales superan a España, quien por varias décadas fue el país europeo con mayor extensión vitícola.

El nuestro es uno de los pocos países en el mundo que cuenta con una oferta de más de 5000 etiquetas originarias de 20 países, lo cual lo convierte en un mercado altamente rentable para la importación de vinos a pesar de los altos impuestos que se deben de cubrir para su comercialización.

Grandes bodegas mexicanas han revertido la exportación a la importación debido a la fuerte demanda de los consumidores, como es el caso de Casa Madero. L.A. Cetto es la vinícola más grande de nuestro país y cuenta con exportación hacia 27 países, siendo la Unión Europea su principal mercado.

Cabe recalcar que uno de los socios comerciales estratégicos para México es Estados Unidos, ello debido a que el 50 % de la exportación de sus vinos está destinada a este país, seguido de Francia y Alemania, que en conjunto suman un 22 %, seguido del Reino Unido.

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Asignación del precio del vino en el mundo

En el caso de México, la comercialización interna es más gravosa que la exportación, caso contrario a los países de la Unión Europea, por lo que la sobreproducción de los mercados consolidados como Italia, Francia, España y recientemente Chile, obliga a los bodegueros a recurrir a mercados con alta demanda a pesar de los elevados gastos de importación y arancelarios que implican su comercialización.

La industria mundial del vino ha tenido una significativa evolución en las últimas décadas donde han surgido nuevos consumidores. Ante este crecimiento, los productores locales han apostado con fuertes inversiones, como es el caso de China, quien se prevé que en los próximo años logre ser uno de los productores más grandes del planeta y posiblemente en unas décadas, el de mayor exportación.

Por lo anterior, mientras que para un consumidor puede llegar a ser compleja la elección de un vino para una ocasión especial, para un productor la comercialización resulta todo un reto debido a la fuerte competencia y gastos de ventas. Sin duda, es largo el camino que debe recorrer un vino hasta llegar a las manos de un consumidor.

¡Salud!