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Vinho Verde, espectaculares vinos portugueses

El terruño portugués es uno de los más ricos y apasionantes, por eso nos adentramos en la región de Vinho Verde para develarte sus secretos 

Entre los ríos Douro y Minho se establece la Denominación de Origen Vinho Verde, una zona vitivinícola sumamente fértil que recibe su nombre en honor al imponente paisaje que ostenta. Entre matices de color esmeralda y protegido por sus montañas, es aquí donde nace un estilo enológico único en el mapa del vino mundial.

Hasta hace una década, los vinhos verdes solían tener un perfil completamente distinto al que con alegría encontramos ahora. Solía pensarse que se trataba únicamente de vinos blancos cuyas uvas se habían cosechado antes de su madurez debido a su alta acidez, y que todos contenían aguja (un dejo de gas carbónico añadido). No podíamos estar más equivocados.

El presente, y podríamos decir que hacia donde apuesta su futuro, es la producción de vinos jóvenes y muy frescos, pero también vinos elegantes, complejos, intensos y muy bien estructurados, capaces de acompañar menús completos de principio a fin y con un amplio potencial de guarda.

Vinhos Verdes destacados:

  • Quinta d’Amares Vinesa Alvarinho 2018
  • Quinta da Lixa Alvarinho Pouco Comum 2019
  • Aveleda Loureiro 2019
  • Quinta de Gomariz Avesso 2019
  • ABC Darium Superior Alvarinho – Loureiro 2019
  • Soalheiro TerramaterNaturais 2016
  • Quintas de Melgaço Alvarinho Espumante Bruto
  • Quinta das Arcas Espumante 2018

Terruño y viticultura 

La región de Vinho Verde se localiza al noroeste de Portugal, a lo largo de 16 mil hectáreas de viñedo y cuenta con la misma cantidad de productores, lo que significa que la mayor parte del vino producido en esta denominación se elabora a partir de cooperativas, en cerca de 600 embotelladoras, bajo 1.400 marcas. Su producción alcanza los 80 millones de litros anuales con exportaciones a más de 100 países.

Debido a las características de sus microclimas, se encuentra dividida en nueve subregiones, Monção e Melgaço, Basto, Lima, Cávado, Ave, Sousa, Baião, Amarante y Paiva, influenciadas por la brisa marina del Atlántico y protegidas por montañas, pero cada una con prácticas enológicas distintas, lo que resulta en una extensa riqueza que se acentúa gracias al clima particular de cada pequeña zona.

Ricos suelos

En los suelos predomina el granito, aunque podemos encontrar dos profundas franjas de esquisto y algunas zonas con canto rodado que impactan en los vinos de forma muy interesante, ya que los primeros, vendimiados en zonas de granito, destacan gracias a una nota mineral muy marcada en boca; y los segundos, provenientes de las tierras con esquistos, suelen ser mucho más frutales.

Algunas bodegas enaltecen estos terruños con etiquetas especiales en las que vinifican únicamente parcelas que provienen de regiones específicas, tal es caso de Aveleda con Solos de Xisto y Solos de Granito, dos vinos elaborados con la misma uva, pero de viñedos distintos que son sumamente diferentes.

Vinho Verde conjuga con maestría la tradición y la modernidad, y la forma más clara de verlo es a través de la conducción de sus viñedos. De forma tradicional, las vides se colocaban en pérgolas y emparrados, elevando la vid para crear cúpulas con las hojas y racimos; de esta manera las uvas se mantenían lejos de la humedad del suelo y, al mismo tiempo, el terreno se aprovechaba para el cultivo de hortalizas. Aunque en la actualidad aún podemos encontrar bastantes parcelas con estos estilos, el método moderno apuesta por el bardo o cordón, que facilita la recolección.

Los blancos contundentes

Pocas regiones vitivinícolas elaboran tantos estilos de vino blanco como Vinho Verde, donde podemos encontrar tres estilos completamente distintos entre sí:

  • Jóvenes, ligeros y frescos: ricos en notas cítricas y florales, de color amarillo muy pálido.
  • Corpulentos e intensos: aromáticos, elegantes, con notas minerales y cítricas.
  • Estructurados y complejos:amarillos casi ámbar, untuosos, persistentes y con gran capacidad de guarda.

La cepa insignia es la Alvarinho, que ofrece vinos complejos, de aromas muy intensos y un carácter frutal inconfundible; es rica en alcohol y puede alcanzar un gran potencial de guarda. Tal es su versatilidad y el abanico de matices que ofrece que algunas bodegas como Quinta de Soalheiro, desarrollan todo su portafolio en torno a ella.

La uva Loureiro, elegante y floral, acompaña en popularidad a la Alvarinho, y es incluso la más plantada en la región. El blend de estas dos uvas resulta bastante interesante, ya que ambas se complementan de forma excepcional. Avesso, Azal, Arinto y Trajadura, son otras uvas blancas también utilizadas en estos vinos.

Más allá de los blancos

Aunque a nivel mundial Vinho Verde es conocido por sus vinos blancos, la realidad es que esta porción portuguesa también elabora vinos rosados, tintos y espumosos, e incluso produce una buena cantidad de aguardiente.

En los tintos destaca la uva Vinhão que, en palabras del enólogo Carlos Treixera, cuando se vinifica como monovarietal ofrece vinos un tanto “salvajes”, poco convencionales y con muchas notas de frutos rojos, como frambuesas y granada. Es por ello que lo más común es el blend 70 % Vinhão – 30 % Borraçal que balancea los aromas y permite una mejor estructura. También son interesantes las uvas Amaral y Alverlhão bajo esta denominación.

Vinos rosados

Los vinos rosados, por su parte, suelen elaborarse con uvas Espadeiro y Padeiro, con bastante extracción y un perfil frutal que apunta a las fresas, cerezas y moras, aunque varios productores han apostado por producir vinos rosados mucho más ligeros y refrescantes de tono rosa muy pálido que resultan perfectos para el verano.

En cuanto a los espumosos, suelen ser complejos en boca y con burbujas persistentes, y mantienen la frescura gracias a su acidez balanceada. La maravilla es que la región produce bastantes estilos a partir de métodos tradicionales y en tanque, y no hay ninguna limitación de las uvas que se puedan emplear, por lo que el estilo depende de la cantidad de azúcar residual y del tiempo en la botella. Resultan ideales como aperitivos, acompañan de maravilla la comida y son fantásticos para brindar en una ocasión especial.

Highlights para viajeros

Por supuesto, la parte central de un wine tour son los vinos, por fortuna la región de Vinho Verde ofrece un sinfín de atractivos que complementan de forma magistral la experiencia enoturística. Comencemos con el hospedaje. Monverde Wine Experience Hotel fue creado por los propietarios de Quinta da Lixa para ofrecer a sus visitantes un refugio acogedor rodeado de lujo. Las habitaciones no podían ser más cómodas y bellas, y el spa con vista a los viñedos más relajante y seductor. Vale la pena que pases un par de noches en este lugar, des un recorrido por la bodega y disfrutes una cena en el restaurante local que es, sin exagerar, uno de los mejores sitios de la región.

Si prefieres algo mucho más clásico, la Pousada de Santa Luzia ofrece una imponente vista al mar Atlántico y una experiencia de alto nivel. Guimarães y Amarante son dos de los pueblos cercanos que debes recorrer cuando visites la región de Vinho Verde en Portugal. Ambos han sido reconocidos como Herencia de la Humanidad por la Unesco, destacando por sus castillos antiguos, sus pequeños restaurantes, una vegetación impresionante y su
cultura apasionante. Te recomendamos que recorras sus museos y te empapes del estilo de vida portuguesa; siéntate en alguna terraza con un par de copas de vinho verde y un buen plato de bacalao mientras ves caer la tarde y disfrutas de las riquezas que esta tierra tiene para ofrecerte.

¡No te arrepentirás!