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¿Cuál vino es nuestro favorito?

Una pregunta frecuente que nos hacen en esta industria, es: ¿cuál vino es nuestro favorito? Y la respuesta es que todo depende del momento, del lugar y la comida.

Imagínate estar en un día caluroso comiendo ceviche, ¿te lo tomarías con un tinto? En mi opinión sería muy difícil decir que sí. Yo prefiero un blanco seco o un rosado para ese momento, ¡algo fresco! Pero, ¿qué pasa si estás cenando unas chuletas de cordero? Yo elegiría un tinto con una textura estructurada. En materia de vino, el gusto evoluciona: los vinos jóvenes son más frutales, más suaves y por ende, más populares entre los poco conocedores.

Hay que probar de todo, hacer comparativos y entender cuál es el que más te gusta para la ocasión. Una vez que empieces a entenderlo y sepas los porqués, entonces sabrás lo que tienes que buscar. Al cabo de probar más vinos, el gusto se sofisticará y apreciarás más los vinos de mayor textura que tienen una mayor permanencia en boca. El siguiente paso es entender y apreciar la complejidad de los vinos más evolucionados, que tienen aromas y sabores muy distintos a los anteriores: fruta seca, ciruelas, jamaica, dátiles y flores, entre otros. Aquellos vinos que han tenido añejamiento prolongado en barrica serán mucho más complejos; tendrán también otras notas como vainilla, humo y chocolate. Como puedes ver, los atributos de un vino se suman y entre más los percibes, más los aprecias y más quieres probar.

Esto es un proceso y es muy importante que lo lleves a cabo bajo un esquema de comparaciones donde siempre seas tú quien decida qué es lo que te gusta. Es importante aclarar que no por ser conocedor ya no apreciarás los vinos sencillos. Un fresco Sauvignon Blanc puede ser el mejor vino del mundo en determinado momento hasta para el más experto. También es necesario aprender a expresarnos correctamente, por ejemplo, a entender que si tengo una sensación extraña en los lados de mi lengua, se trata de acidez. Un vino puede tener mayor acidez que otro y si sabemos expresarlo correctamente, nos ayudará a encontrar los vinos que más nos gustan. Lo mismo sucede con el nivel de azúcar, con los taninos y con la amargura, los cuatro sabores que identificamos. La apreciación olfativa también es muy importante en el aprendizaje, ya que podemos decir mucho de un vino al olerlo. Hay ciertos aromas que no nos van a gustar y otros que nos van a encantar.

La compañía y una lección sobre el vino

Es sumamente importante disfrutar el vino en compañía. Si compro un vino para una ocasión importante, lo voy a compartir con mi esposa, con mis amigos, con gente que yo sé que va a apreciar mucho ese tesoro. La compañía en ciertos momentos hace más memorable la experiencia porque también aprendes de tus acompañantes.

Otra recomendación es no tener prejuicios en cuanto a vinos y para ello les comparto una lección que viví. Digamos que los vinos con añejamiento en barrica americana no son mis favoritos, ya que siento que los aromas característicos de coco que la barrica le aporta pueden dominar al vino, así que prefiero los aromas a vainilla. Una vez me sirvieron un vino australiano, de barrica americana, así que comenté que ya sabía qué clase de vino era y que no me gustaban; el anfitrión y amigo mío, me dijo que no era sólo cuestión del olor sino de maridaje. Comimos cordero con curry y cuando experimenté ambos sabores entendí que era el complemento adecuado para este platillo, por lo que la combinación fue muy placentera. Un Cabernet de los que a mí me gustaban, definitivamente no armonizaba con el curry; éste lo hubiera dominado. ¡Lección aprendida! Hay que estar siempre abiertos a probar, a experimentar y después de hacerlo podremos definir si nos gusta o no, el chiste es disfrutar el proceso.

Poder comparar, entender qué es lo que te gusta y ser muy receptivo. En el mundo del vino el que está bloqueado no avanza, porque nunca dejas de aprender y descubrir cosas.