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La vida en rosa

Dicen por ahí que el boom en el consumo de vino rosado será pasajero. Yo no estoy de acuerdo.

El vino rosado es un pionero en el mundo. De acuerdo con algunos investigadores, es el primer vino en la historia de la humanidad, pues las uvas blancas y tintas en la Antigüedad se prensaban juntas, se comprimían y el jugo o mosto se colocaba en tinajas, en donde comenzaba su proceso
de fermentación.

La razón por la que esto sucedía es simple: la gente no sabía hacer buen vino tinto. Aunque existen documentos que afirman que los griegos y los romanos sí separaban las uvas por su color, el contacto con el hollejo era breve, derivando también en un vino rosado. Cuando los ingleses se enamoraron de los vinos de Burdeos hacia finales del siglo XVI, éstos eran de un color rojo muy ligero, casi rosado, y fueron denominados Claretes (que proviene del latín claritas, que significa claridad).

Con la introducción del corcho y avances técnicos en la producción, se logró mejorar la calidad y se migró hacia vinos más oscuros y astringentes. Sin embargo, en muchas regiones el vino rosado permaneció siendo un producto muy apreciado sobre todo en regiones mediterráneas como España, Italia, y con especial distinción en la ahora región francesa de la Provenza.

Durante décadas el vino rosado sufrió una mala y equivocada reputación. Mucha gente lo consideraba un producto de menor calidad que un tinto o un blanco. La realidad es que puede alcanzar una calidad excepcional y tiene grandes posibilidades para maridar, pues cuenta con la frescura del blanco con los matices aromáticos del tinto, en tanto que para la comida mexicana es excepcional.

Hoy definitivamente está de moda y hay varios ejemplos que lo comprueban; pues cada vez hay más festivales, eventos y degustaciones especializadas en el Rosé.

Festejando a los rosados

En 2016, llamó mucho mi atención que durante el verano en Governors Island en Nueva York; organizaron un picnic donde la única condición era vestir de rosa y beber vino rosado; similar al francés Pierrick Bouquet, quien organizó más tarde La Nuit en Rosé. Incluso, el 8 de junio se celebra el Día Internacional del Vino Rosado. A este fenómeno pop se unió Riedel, con su línea de Vinum Extreme Rosé Provence Glass. Estos son sólo algunos ejemplos de popularidad apoyada en un consumo real.

Muchos creen que será un boom pasajero. Yo no coincido, pues el crecimiento en producción en las últimas dos décadas ha sido sostenido. Es por ello que me inspiré en el famoso estilo Provence y, junto con Gustavo Ortega, fundador y director general de la vinícola El Cielo, creamos G&G by Ginasommelier Rosé, próximo a ser lanzado este verano de 2020. Es un vino de Grenache y Syrah que promete mucha calidad a partir de sus notas de durazno, miel y pétalos de rosa que maridará de manera increíble con chiles en nogada, cochinita pibil, tacos al pastor o simplemente como un aperitivo en estas tardes de calor.