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Vinos para celebrar. Las copas en la mesa

Recibir a amigos y familiares en casa exige montar una mesa linda en la cual disfrutar de su compañía. La cantidad de copas, su tipo y posición es un tema que, a simple vista, podría resultar complicado. Sin embargo, basta con prestar atención a los detalles para disponer una mesa impecable.

La primera regla es sencilla: debemos colocar tantas copas como vinos se degusten en la cena, más una para el agua, la cual debe estar siempre servida. En la mesa el tamaño no importa, pero el orden debe reinar.

Lo común es colocar una copa para vino blanco, una para tinto y una más para el agua, aunque si se requieren más, lo mejor será ir cambiando las copas conforme se usen para no sobrecargar la mesa ni confundir a los invitados.

La posición de las copas

Se colocan al frente y a la derecha del plato, ubicadas no por su tamaño, sino por el orden en el que se servirá cada vino.

Es verdad que existen distintas formas aceptadas para ubicarlas en la mesa, pero lo más sencillo es disponerlas en línea recta una junto a otra, o inclinar la fila ligeramente colocando una un poco detrás de la otra. Así, las copas se colocan de afuera hacia adentro, poniendo la primera del lado derecho.

Cuando la cena requiera utilizar más de cuatro copas, lo mejor será colocarlas en forma de triángulo. La del agua será siempre la primera, alineada al primer cuchillo; después de ella se sigue en diagonal hacia arriba y a la derecha con las siguientes hasta la punta, y se regresa en diagonal hacia abajo para completar la figura triangular.

El momento final

Si tu deseo es cerrar la velada con las burbujas de un espumoso, será necesario retirar las copas anteriores y llevar a la mesa las adecuadas para este vino. Éstas no deberán estar desde el principio de la cena, por el contrario, se colocan a la hora de descorcharlo.

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