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Vinos de Europa del Este

Nuevos países despuntan en los escaparates del mundo del vino… y hay que seguirles de cerca la pista.

La caída del muro de Berlín en 1989 demostró que las ideologías no son tan poderosas como las tradiciones de los pueblos que buscan escribir líneas indelebles en la historia. Tal es el caso de los países de la ex Unión Soviética, que después de la década de 1990 comenzaron a despertar nuevamente a una economía de mercado. La industria vitivinícola no es la excepción, y hoy existen varios ejemplos que figuran como importantes productores y exportadores del mundo.

Moldavia, Hungría y Macedonia, países que debemos seguir.

Una tradición vitivinícola desde sus inicios.

Esta historia del siglo XX absorbió la región del Cáucaso que agrupa los modernos Armenia, Azerbaiyán, Georgia, el norte de Irán y el este de Turquía. Existen registros de que esta zona se habitó desde el periodo Neolítico, cerca del año 6.000 antes de nuestra era. Las tribus que se asentaron ahí utilizaban herramientas rudimentarias para cazar, aunque también criaban cerdos, vacas y, por supuesto, hacían vino. De esta zona, el cultivo de la vid descendió hacia el Mediterráneo, donde los griegos mejoraron la técnica, llevaron la vid a Enotria (Italia) y los romanos la expandieron por toda Europa.

Europa del Este es entonces la cuna del vino en el mundo. Los países que hacia finales de la primera década del s. XXI ocupan un lugar creciente dentro de la industria del vino y que llaman mi atención son: Moldavia, Hungría y Macedonia.

En la mira: Moldavia, Hungría y Macedonia.

Moldavia es el próximo gran destino vinícola de Europa; tiene alrededor de 113.000 hectáreas de viñedos y una importante producción de vino. La mayor parte de la producción es de exportación como vino a granel. El crecimiento es importante, por lo que hay que seguirlo puntualmente, pues promete mucho hacia el futuro.

Hungría y sus cuatro principales regiones: Eger, Tokaj, Villány y Somló tienen buena fama en el universo vinícola. Sus raíces se remontan al s. XVIII, cuando el Tokaji era uno de los vinos más codiciados. Hoy se encuentra en pleno renacimiento de la industria y sus 22 regiones están despertando la curiosidad del mundo entero. Cabe mencionar que se hace alusión al vino en su himno nacional, pues menciona a los ríos Danubio, Tisza y el néctar de los viñedos de Tokaj.

Macedonia es otro gran exportador, pues cerca del 85 % de su producción sale de su territorio hacia otros países. Su clima es idóneo para la viticultura, lo que deriva en vinos con una extraordinaria relación calidad-precio, ideales para ser adquiridos a granel. Un factor decisivo en la calidad es la inversión en tecnología que han hecho y que los lleva a mejorar cada vez más su oferta.

En términos vitivinícolas, la historia de Europa se ha centrado mucho en los grandes y afamados productores occidentales, sin embargo, para ser un verdadero conocedor de la cultura del vino es necesario volverse hacia los países comenzarán a aparecer en los escaparates mundiales contemporáneos.

Caten mucho y beban poco.