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Wine mood: on!

Guía para catar un vino en casa

No se necesita ser un experto para poder catar en casa, pero lo que sí es importante -además de conocerse a uno mismo-, es considerar ciertos aspectos para tener un amplio panorama del vino evaluado, y al menos hay que cubrir estos elementos que no pueden fallar. Eliminarlos u obviar su importancia, representará un detrimento en el entendimiento global del vino y sus características.

Condiciones y herramental mínimo:

  • Un espacio libre de distracciones
  • Vino a la temperatura adecuada
  • Copas y sacacorchos
  • Actitud, atención (y una libretita de notas)

Opcionales:

  • Termómetro de cata
  • Decantador
  • Hielera
  • Sacacorchos de flejes

Santuario de cata

Al elegir el espacio para catar, debes hacerlo pensando en crear tu “santuario de cata”, que más allá de un espacio físico, es la capacidad de que puedas lograr cierto nivel de introspección. Será el spot en donde sabes que tendrás la comodidad suficiente para poder abstraerte del mundo exterior, y este pequeño lugar hará una gran diferencia, ya que permitirá que tus sentidos estén agudizados ante cada uno de los estímulos y emociones que evocan el vino.

Si a ese sitio le sumas una iluminación fría, una superficie blanca (la cual se consigue fácil al colocar una hoja de papel o un mantel) y libertad de olores externos, básicamente lo tienes cubierto.

Ponle un propósito

Ahora corresponde que selecciones el motivo de tu práctica: yo sugiero siempre iniciar con una muestra de cuatro vinos con estilos marcados, vinos que sólo contienen una uva o que provienen de regiones específicas, por ejemplo, un Chardonnay de Chablis, Francia; un Cabernet Sauvignon de Chile; un Cava semi seco y un vino fortificado, como un oporto o un jerez. Esto permitirá calibrar tu paladar hacia ciertos elementos cruciales como acidez, taninos, dulzor-burbujas y alcohol, respectivamente.

La temperatura es clave

Para que tus vinos se expresen adecuadamente, será imprescindible la temperatura correcta de servicio, por lo que estos rangos te serán de utilidad:

• Vinos espumosos: 5.5 -10 ºC
• Blancos: 5.5 – 15 ºC
• Vinos rosados: 7 -13 ºC
• Tintos: 10 -18 ºC

Las copas, aliadas imprescindibles

Una vez elegido el vino, el siguiente paso consistirá en seleccionar la copa que será tu aliada, y al igual que con aquel, no debes escatimar en este elemento. No se trata de comprar las más costosas sólo porque sí, sino de elegir las que tienen un diseño con un propósito: el poder desplegar el vino en la forma más pura, como si no existiera nada más en tus manos. Así que una copa de cristal con un diseño enfocado para vino blanco o tinto, es una opción ideal, pero recuerda que como parte de su cuidado y la atención al detalle cuando la uses, la forma en la que se lava y trapea evitará que aromas externos se queden dentro de ella y modifiquen tu percepción.

Destapa como un pro

Lo que sigue, es elegir algo de vital importancia para el protocolo, que puede hacer de la tarea de la apertura de la botella de vino una acción titánica o bien una serie de movimientos fluidos naturales; mi sugerencia es que elijas el sacacorchos correcto. Y aunque hay muchos modelos disponibles (incluso algunos que son mucho más fáciles de usar), el mejor, por mucho, es el sacacorchos de dos pasos, el cual te otorgará todo el disfrute del servicio, además del reto de descorchar un vino como profesional, poniéndote justo en el wine mood on. Como un tip rápido, busca un modelo cómodo para tu mano y con una cuchilla aserrada.

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Usa estos puntos básicos para catar y ahonda cada vez más en los diferentes aspectos. El proceso de catar mejorará también conforme avances en el proceso de autoconocimiento, ese en el que descubres porqué te gustan determinados vinos en vez de otros, ese que se incrementa en el momento en que emprendes un viaje de conocimiento y sensaciones con y a través de una copa de vino en casa.

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Teniendo hecho lo anterior, es momento de empezar:

Paso 1

  •  Sirve aproximadamente 2-3 oz en tu copa. La razón de esta cantidad es porque necesitas el espacio disponible en su cáliz para que el vino se pueda oxigenar adecuadamente.
  • Toma la copa por el tallo e inclina 45º hacia adelante sobre una superficie blanca para apreciar la tonalidad del vino, su brillantez y limpidez, buscando obtener -en la mayoría de los casos- vinos con colores vivos, brillantes y sin turbidez.

Paso 2

  • Aspira múltiples ocasiones, acercando tu nariz a la copa (por eso es tan importante el nivel de llenado): esto permitirá que puedas apreciar los aromas de mejor forma e identificarlos.
  • Rota la copa aproximadamente unos 5 – 6 segundos y regresa tu nariz a ella, notarás que hay aromas intensificados y otros que probablemente ya se fueron, debido a que su volatilidad es variable.
  • La parte aromática es clave para poder encontrar relación entre la variedad de uva, su lugar de origen y la forma en la que los diferentes procesos de vinificación hicieron que se modificara o evolucionara en el camino, así que date un tiempo de entendimiento y recurre a preguntarte del porqué de las cosas.

Paso 3

  • Superaste la fase aromática (el espíritu del vino), así que es hora de pasar a la fase racional: el gusto, donde podrás aterrizar la congruencia entre nariz y boca, y sumar los elementos antes evaluados para obtener una conclusión general.
  • Esencialmente debe haber un hilo conductor entre ambas fases, aromas similares que evolucionan en diferente nivel, y que en el retrogusto se conjugan con intensidad y textura; equilibrio entre las notas y permanencia del vino que se queda en tu boca luego de tragarlo, todo esto permitirá ir sumando puntos en tu check list personal de calidad y placer.

Paso 4

  • Es aquí donde llevar anotaciones y un tracking de la experiencia es esencial para que puedas seguir un sistema y recuerdes los highlights de los vinos catados anteriormente. No permitas que los primeros vinos que cates se desvanezcan en el olvido, ya que siempre hay la posibilidad de probar algo magnífico.
  • Me he topado con muchas personas cuyos primeros vinos (extraordinarios, por cierto) se quedaron encasillados en “los probé, mas no recuerdo cuál fue la experiencia…”, y precisamente ocurrió porque no hubo un espacio de conexión para prepararse o asimilar la información de manera correcta.